ENFOQUES EN CULTURA CIENTÍFICA.

La necesidad de la presencia pública de la ciencia no es algo nuevo: desde los intentos de divulgación del siglo XVIII, pasando por la Revolución Científica, el positivismo lógico sobre la ciencia de finales del siglo XIX y los intentos tempranos de alfabetización de la ciencia del siglo pasado, hasta nuestros días. Hay consenso sobre la responsabilidad social de la ciencia, sobre lo necesario de la comprensión de ésta por parte de la sociedad, pero han existido muchas discrepancias en cuanto a cómo conseguirla.

Los estudios de CPC (Comprensión Pública de la Ciencia) llevan realizándose, de una u otra manera, desde hace muchas décadas. Sin embargo, no es hasta los años 80 que comienzan a sistematizarse para medir sus niveles a través de la construcción de indicadores y lograr el avance de la alfabetización científica.

Los primeros estudios, de inicios de los 60’s, parten del concepto de un individuo deficitario culturalmente: son los modelos tradicionales de CPC o modelos de déficit. Este enfoque mide el grado de déficit de conocimiento del sujeto con el fin de suplir sus carencias. Asume que el público es el responsable de su ignorancia debido a su miedo y escepticismo ante lo no familiar, lo que le lleva a desarrollar falsas creencias y pensamientos irracionales. A mediados de los 80’s, comienzan a surgir posturas en contra de este modelo de déficit cognitivo. Estas posturas equiparan el concepto de cultura científica con el de alfabetización científica, asumiendo que la comprensión y el conocimiento de los hechos y conceptos científicos conlleva la apreciación y el apoyo de la ciencia. Para ellos el problema es un déficit actitudinal.

En ambos modelos el problema es el público y se centran en llevar la información hasta él. Para intentar solventar el déficit proponen la promoción de la ciencia bajo el precepto de que “cuanto más la conoces, más la apoyas”. Para ello, ponen el foco en la educación a todos los niveles y en la popularización de la ciencia y la tecnología a nivel general. 

A partir de los años 90, comienza a plantearse que el problema no es únicamente del público y que la ciencia, la noción sobre cultura científica y la actitud de los científicos (mostrando escaso interés por la divulgación) son parte del problema también. Surgen los modelos críticos de CPC que reconocen la ciencia como proceso: hay un enfoque contextual/social en la conceptualización de la ciencia, poniendo consideración en el contexto, las situaciones locales y la vida cotidiana de las personas. Desde este enfoque se estudia la ciencia en el contexto público y se introduce el término ciencia y sociedad en el diálogo: existe un contexto cultural de la comprensión, un contexto relacional del público con la ciencia y un déficit tanto en el público como en los expertos e instituciones. La cultura científica se convierte en un diálogo contextualizado de conocimientos y se hace énfasis en la propuesta de cambios institucionales y políticos para permitir la participación y deliberación pública

Con estos 2 enfoques como telón de fondo, la CPC es ya una multidisciplina y surgen los modelos híbridos o heterogéneos de CPC que integran los 2 anteriores para tener una visión más completa del problema. Inicialmente, la noción de cultura científica no se modifica y solamente se unen los enfoques para evaluarla mejor, pero, con la influencia de enfoques de CTS (Ciencia, Tecnología y Sociedad), surge el concepto de apropiación social/pública de la ciencia que pretende integrar las dimensiones que le faltaban para relacionarla con la significación que tiene para el sujeto y así darle voz al público. Son modelos políticos o de empoderamiento en los que: 

  • La cultura científica pasa a ser cultura científica significativa: incluye el conocimiento de los hechos y los conceptos, pero también el conocimiento meta-científico (rasgos, efectos, usos políticos, dilemas éticos, etc.).
  • El intercambio ciencia-sociedad deja de ser lineal y pasa a ser bidireccionalal entender al público como agente activo y multidimensional.
  • El poder y la autoridad sobre políticas científicas no recae sobre la comunidad científica y las instituciones de manera exclusiva como lo hacía antes y el público pasa a ser una parte muy importante en la ecuación.

Este último modelo, que parece entender mejor las interacciones entre todos los agentes implicados, nos acerca un poco más a resolver los problemas que se plantean en la comunicación de la ciencia desde un enfoque multidimensional y abre las puertas a futuras investigaciones que avancen en función de los cambios y necesidades que vayan surgiendo en la cultura, la ciencia, la tecnología, la política y sociedad.

REFERENCIAS:

Lázaro, M. (2009) Cultura científica y participación ciudadana en política socio-ambiental (Tesis Doctoral). Universidad del País Vasco/Euskal Herriko Unibertsitatea, País Vasco, España.

Photo by Hurca! a través de Adobe Stock.

Un grupo de investigadores británico elabora una guía de suplementación de vitamina D frente al COVID-19 basada en la evidencia actual.

  • Se basan en un ensayo aleatorizado en pacientes COVID-19 hospitalizados en España.
  • Los ensayos aleatorizados controlados con placebo de vitamina D en la comunidad británica se completarán previsiblemente en la primavera de 2021.

La vitamina D es una hormona vital para el sistema inmune al actuar sobre la expresión de muchos de los genes de este sistema. A pesar de que la evidencia aún es circunstancial, es considerable la vinculación existente entre la deficiencia de esta vitamina con la sintomatología y gravedad desarrolladas en pacientes con COVID-19. Factores desencadenantes del déficit como la obesidad, la etnia, el género (masculino), la institucionalización y la localización geográfica (latitud y baja exposición ultravioleta) provocan mayor daño pulmonar en modelos experimentales y mayor gravedad de COVID-19 en pacientes hospitalizados, según el grupo de investigadores.

El déficit de vitamina D es muy frecuente en la sociedad actual y la falta de exposición solar provocada por el confinamiento podría agravarlo. Sin embargo, esta deficiencia puede ser fácilmente revertida con suplementación adecuada. Esta medida preventiva, además de segura, no representa grandes gastos ya que se trata de un suplemento relativamente barato. 

Para elaborar estas directrices de suplementación, el grupo, se ha basado en la evidencia científica existente tras analizar múltiples estudios que tienen en cuenta todos los factores anteriormente señalados y establecen las pautas apoyándose en:

  • Los niveles de vitamina D óptimos en sangre reportados por la Academia Nacional de Medicina de EE. UU. y la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria.
  • Los resultados positivos de un ensayo aleatorizado en pacientes hospitalizados con COVID-19 de España que recibieron dosis de 25-hidroxivitamina D3 (25 (OH) D3 o calcifediol). Este ensayo usó como criterio de valoración principal el ingreso en UCI que se requirió en solo 1/50 pacientes que recibieron vitamina D versus 13/26 que no la recibieron. El uso de calcifediol (que ya está 25-hidroxilado) es muy importante, ya que está disponible para su absorción por las células inmunes que poseen la 1-hidroxilasa necesaria para completar la activación, lo que mejoraría sustancialmente la disponibilidad de la vitamina al no necesitar la hidroxilación hepática.

Así pues, las recomendaciones de suplementación que realizan son las siguientes:

  1. Suplementación de vitamina D en 800-1000 UI / día para población general.
  2. Dosis más altas durante las primeras cuatro semanas (4000 UI / día) en adultos con probabilidad de tener deficiencia (residencias de ancianos, prisiones, pacientes con obesidad, hospitalizados y otras personas institucionalizadas).
  3. Control de niveles de vitamina D y / o suplementación en personas ingresadas en el hospital con COVID-19 y con otros virus respiratorios. La suplementación previa ha demostrado reducir el riesgo de infección un 2% y caer un 15% en personas con una deficiencia instaurada en ensayos ya finalizados. La gravedad de la infección se reduce considerablemente también.

Además, recomiendan la inclusión de un protocolo con dosis altas de calcifediol en el ensayo RECOVERY que, actualmente, está probando los siguientes tratamientos frente al COVID-19:

  • Dexametasona en dosis bajas (glucocorticoide; solo en niños por ahora).
  • Colchicina (antiinflamatorio de uso común)
  • Tocilizumab (antiinflamatorio administrado por inyección)
  • Plasma convaleciente (obtenido de donantes que se han recuperado de COVID-19 y contiene anticuerpos contra el virus SARS-CoV-2)
  • REGN-COV2 (combinación de anticuerpos monoclonales dirigidos contra coronavirus)
  • Aspirina (antiagregante plaquetario; comúnmente utilizada para evitar trombos).

Estos expertos insisten en la necesidad de trasladar a la población la importancia de esta hormona, no solo para la salud ósea y muscular, sino para la optimización de la salud inmunológica y determinan el carácter urgente de estas medidas teniendo en cuenta que el invierno se acerca y la exposición solar cada vez es menor. A pesar de que su ensayo no finalizará hasta primavera del próximo año, aseguran que la suplementación es beneficiosa y que “no hay nada que perder y potencialmente mucho que ganar”.

REFERENCIAS:

Griffin G, Hewison M, Hopkin J, Kenny R, Quinton R, Rhodes J, Subramanian S, Thickett D. (2020 ) Vitamin D and COVID-19: evidence and recommendations for supplementation. R. Soc. Open Sci. 7: 201912. https://doi.org/10.1098/rsos.201912 .

Randomised Evaluation of COVID-19 Therapy. (2020). Recovery Trial. Recuperado el 6 de diciembre de 2020 de https://www.recoverytrial.net .

Photo by Nicolas Solerieu on Unsplash

USANDO EL FORMATO PÓSTER PARA ACCIONES COTIDIANAS.

Póster creado en Canva.

Siguiendo con el ejemplo usado en la entrada Escribiendo un artículo científico y haciendo algunas correcciones y adaptaciones, presento este ejemplo de póster para explicar de forma resumida todo lo relativo a la higiene bucodental: objetivos, materiales, metodología, resultados y conclusiones del proceso; desde una perspectiva amateur, usando conocimientos a nivel de público general y tratando de evitar tecnicismos propios del ámbito académico o científico.

Lo más difícil de esta tarea es ajustarse al espacio. He de reconocer que ha puesto mi capacidad de síntesis un poco al límite y que me ha llevado un buen rato dejar todo ordenado, simétrico y visualmente atractivo.

En definitiva: el nivel de rigor, exactitud y perfeccionismo requerido por el método científico no se queda únicamente en la documentación, la investigación y la redacción y, cualquier acto de comunicación al respecto (oral y/o visual), debe perseguir los mismos estándares de calidad.

REFERENCIAS:

Póster creado en Canva.

Imágenes libres de derechos de Canva a través de Canva.com y por Freepik para Freepik.es

REVISIÓN POR PARES.

Vamos a simular una evaluación al estilo peer review o de revisión por pares de los trabajos presentados por los compañeros del Experto en Comunicación de la Ciencia de la Universidad Pública de Navarra (UPNA).

EVALUACIÓN 1: Trabajo del blog de Adrián Claver

(https://adrianclaver.wordpress.com/2020/11/24/publicaciones-y-congresos-tarea-4-1-graficas/)

  • 1.- Las gráficas elegidas son adecuadas:
    • Sí.                                               
    • Se ajustan a lo pedido en el enunciado de la tarea y contienen los elementos necesarios para su correcta lectura e interpretación.
  • 2.- El comentario recoge lo fundamental de las gráficas presentadas:
    • Sí.                                              
    • El comentario hace una descripción de las gráficas, analiza sus componentes y sus significados.
  • 3.- Considera publicable el artículo.
    • Sí, pero con algunas correcciones.
    • Se recomienda mejorar la resolución de la primera gráfica para poder visualizar los datos mejor o incluir algún recurso para poder verla ampliada.
  • 4.- Comentario para los autores.
    • El artículo presentado es de calidad. Considero que refleja un buen nivel de análisis y reflexión y la redacción es impecable. Se recomienda hacer las modificaciones del formato de la gráfica 1 para mejorar la presentación y facilitar la lectura.

EVALUACIÓN 2: Trabajo del blog de Teresa Valdés-Solís. 

(https://cienciaypresencia.blogspot.com/2020/11/graficas.html)  

  • 1.- Las gráficas elegidas son adecuadas:
    • Sí.                                               
    • Se ajustan a lo pedido en el enunciado de la tarea y contienen los elementos necesarios para su correcta lectura e interpretación.
  • 2.- El comentario recoge lo fundamental de las gráficas presentadas:
    • Sí.                                              
    • El comentario describe las gráficas de forma exhaustiva: analiza cada una de sus partes, da una valoración global sobre si se consideran buenas o malas y hace propuestas de mejora lógicas y muy acertadas.
  • 3.- Considera publicable el artículo:
    • Sí, tal como está.
  • 4.- Comentario para los autores:
    • El artículo presentado es de calidad. Considero que refleja un buen nivel de análisis y reflexión y la redacción es impecable. Me ha gustado mucho que haya usado la Encuesta de Percepción Social de la Ciencia (2018) para el análisis; aparte de su relevancia en el ámbito de la comunicación científica, sirve de nexo de unión con otras asignaturas del curso y le da más sentido de globalidad al conjunto de contenidos que estamos viendo.

REFERENCIAS:

Claver, A. (2020, 24 noviembre). Publicaciones y congresos: Tarea 4.1.- GRÁFICAS. Blog de Adrián Claver. https://adrianclaver.wordpress.com/2020/11/24/publicaciones-y-congresos-tarea-4-1-graficas/

Valdés-Solís, T. (2020, 22 noviembre). Gráficas. Ciencia y Presencia. https://cienciaypresencia.blogspot.com/2020/11/graficas.html

Photo by Markus Winkler on Unsplash

ACTITUDES POSITIVAS Y NEGATIVAS HACIA LA CIENCIA.

Somos seres humanos y, como tales, somos seres sociales. Un individuo nace, crece y, a medida que lo hace, toma conciencia de la estructura o contexto en el que se desenvuelve. Es lo que llamamos socialización y se da a través de los distintos agentes que toman contacto con las personas a lo largo de la vida: la familia, en primera instancia, y las instituciones (escuela), los amigos, la comunidad y los medios de comunicación, de manera secundaria.

Estos agentes, mediante la enculturación, sirven como un medio para la continuidad social (Dewey, 1916), transmitiendo e imponiendo los elementos culturales, reglas, normas y comportamientos apropiados a los sujetos de una nación o comunidad específica.

La enculturación es un proceso de apropiación cultural y, por lo tanto, los elementos transmitidos mediante ésta están sujetos a modificación por parte del receptor quien, en última instancia y tras recibir influencias (socioeconómicas, políticas y coyunturales), forja su propia personalidad, construye su proceso de toma de decisiones y crea una visión particular sobre todo lo que le rodea.

Según Freire, casi todas las relaciones que mantenemos están sujetas a cierto grado de opresión social que tiende a perpetuarse y transmitirse culturalmente (Freire, 1970). Este autor coincide con Dewey en que la educación no solo está sujeta a influencias propias de la comunidad en la que se da, sino que responde a una globalización cultural, científica, tecnológica y económica. 

Hablamos, pues, de una coexistencia de procesos (enculturación y aculturación) que hará que una determinada sociedad se reproduzca a sí misma en mayor o menor medida y, a la vez, vaya sufriendo cambios.

Por lo tanto, podemos decir que todos los agentes implicados en la educación y la generación y transmisión de conocimientos y conductas están interconectados entre sí y generan un flujo de influencias multidireccional: los adultos sobre los niños, la ciencia y la tecnología sobre la educación y ésta sobre la comunicación y la sociedad que vuelve a influenciar todo lo demás.

¿Y qué tiene que ver esto con la actitud de la población hacia la ciencia? Estos patrones, que son generalizados, son perfectamente extrapolables al ámbito de la cultura científica y, en mi opinión, al hablar sobre los procesos de alfabetización científico-tecnológica no podremos culpabilizar a ninguno de los agentes implicados de forma individual puesto que todos se retroalimentan.

En este sentido, afirmar que es la sociedad la responsable de su propio desconocimiento y que esta ignorancia motiva su falta de interés por la ciencia (modelo de déficit), sin tomar en cuenta a las instituciones y comunidad científica (modelo crítico) ni el contexto social, económico y político en el que se desenvuelven los sujetos (modelos heterogéneos o de apropiación social de la ciencia) y, de la misma manera, presuponer que un alto grado de alfabetización científica implica siempre una mejora de la actitud ante la ciencia, es tremendamente simplista.

De la misma manera que se transmiten valores, normas, tradiciones e incluso gustos (música, gastronomía, moda) e ideologías (racismo, sexismo), lo hacen las actitudes y la predisposición hacia cuestiones tecnológicas y científicas. Podemos encontrarnos entonces con individuos de una misma generación, que han recibido la misma educación y presentan un nivel educativo muy similar y, sin embargo, ya sea por motivos personales, familiares o sociales, su interés manifiesto por aprender y/o comprender sea muy dispar.

Creo que esta es una de las bases de la Comunicación de la Ciencia y de este máster y de otros cursos/especializaciones sobre divulgación: comprender los diferentes agentes que intervienen en la transmisión de la cultura científica para llegar a ultimar las acciones concretas dirigidas desde o hacia cada uno ellos con el fin de mejorar el proceso de alfabetización. Al menos esta es mi motivación para seguir estudiando: salvar el gap existente entre mis pacientes y la sociedad en general, la cultura en materia de prevención y salud bucodental y, yo, como representante de mi comunidad científico-odontológica en particular. Analizar nuestra actitud como especialistas desde una perspectiva constructivista (tal y como propone Dewey), enlazando el conocimiento propio con el de otras disciplinas afines (medicina general, nutrición, fisiología deportiva) y, su vez, conectándolo con los conocimientos e intereses del público, parece ser la vía para conectar conocimiento, actitud y sociedad.

REFERENCIAS

Dewey, J. (1916). Democracia y educación: una introducción a la filosofía de la educación. 6º Edición, 1995. Ediciones Morata.

Freire, P. (1970) Pedagogía del oprimido. New York: Seabury Press.

Lázaro, M. (2009) Cultura científica y participación ciudadana en política socio-ambiental. Tesis Doctoral, UPV/EHU, pp.: 58-87. 

López, J. O. (2008). Paulo Freire y la pedagogía del oprimido. Redalyc.org. Recuperado el 3 de diciembre de 2020 de https://www.redalyc.org/articulo.oa?id=86901005

Niebles Reales, E. (2005). La educación como agente del cambio social en John Dewey. Historia Caribe, núm. 10, pp. 25-33, Universidad del Atlántico Colombia. Recuperado el 3 de diciembre de 2020 de https://www.redalyc.org/pdf/937/93701003.pdf

Photo by Yasin Yusuf on Unsplash.

DEFINICIONES DE CULTURA CIENTÍFICA.

Haciendo una búsqueda en la web para la definición de Cultura Científica surgen múltiples variantes, siendo las más anticuadas muy cerradas en cuanto a la pertenencia del concepto a una minoría de subgrupos sociales.

Así lo hace Jegede O.J. (1997), asociando la cultura científica con la comunidad científica y académica:

La cultura científica puede considerarse como el conjunto de valores y ética, prácticas, métodos y actitudes basados ​​en el universalismo, el razonamiento lógico, el escepticismo organizado y provisionalidad de los resultados empíricos que existen dentro de la comunidad científica / académica. (Jegede, citado por Burns T.W., O´Connor D.J. y Stocklmayer, 2003, pág. 188).

Más adelante, Godin B. y Gingras Y. (2000), comienzan a abrir el concepto para extenderlo de manera general a la sociedad:

“Cultura científica y tecnológica es la expresión de todos los modos a través de los cuales los individuos y la sociedad se apropian de la ciencia y la tecnología.” (Godin y Gingras, citados por Burns T.W., O´Connor D.J. y Stocklmayer, 2003, pág. 188).

Esta definición más actualizada del concepto de Cultura Científica como algo social y universal, es compartida por Burns T.W., O´Connor D.J. y Stocklmayer (2003) que manifiestan que:

“…la cultura científica es un sistema integrado de valores sociales que valora y promueve la ciencia, per se, y la alfabetización científica generalizada, como actividades importantes” (pág. 188) y “es un entorno de toda la sociedad que aprecia y apoya la ciencia y la alfabetización científica” (pág. 190).

Se le atribuyen, por tanto, aspectos sociales y afectivos, haciendo evolucionar la definición hasta lo que conocemos hoy como Cultura Científica y que comparten la mayoría de organismos, instituciones y universidades:

“…conjunto de conocimientos no especializados de las diversas ramas del saber científico que permiten desarrollar un juicio crítico sobre las mismas y que idealmente poseería cualquier persona educada.” (Unidad de Cultura Científica y de la Innovación de la Universidad de Cadiz, s.f.).

REFERENCIAS:

Burns, T. W., O’Connor, D. J., & Stocklmayer, S. M. (2003). Science Communication: A Contemporary Definition. Public Understanding of Science12(2), 183-202. https://doi.org/10.1177/09636625030122004

Cultura Científica (s.f.). Unidad de Cultura Científica y de la Innovación de la Universidad de Cádiz. Recuperado el 3 de diciembre de 2020 a través de https://proyeccioninvestigacion.uca.es/cultura-cientifica/

LO MÁS VIRAL DEL 2020 NO ES EL COVID.

Apasionante el 2020. Aún no existe la peli porque se está escribiendo la historia, pero podríamos decir que ya tenemos el tráiler:

¿Quién no conoce el Coffin Dance? Absolutamente nadie. Por Whatsapp, por Instagram, por Twitter e, incluso, en las televisiones. La versión aquí colgada va camino de los 146 mil millones de visualizaciones. Eso, sin contar los miles de réplicas existentes y los recopilatorios; algunos con 25 millones de visitas.

No ha habido día del confinamiento que no recibiera una nueva versión de los africanos bailando. Una introducción variable en la que siempre se masca la tragedia, la misma música pegadiza que marca un ritmo que va in crescendo y los mismos bailarines portando un ataúd. ¿Versiones? Todas las imaginables: en dibujos animados, con animales, con peleas, con caídas, con face swapping y los rostros de diferentes personajes del gobierno anunciando nuevos datos y estadísticas sobre el Covid

Pero lo cierto, es que pocos conocen el origen real del vídeo que se remonta al 2018 cuando, BBC África, explicaba los costosos y peculiares rituales funerarios de Ghana.

Si puedes imaginarlo, puedes hacerlo. Esas son las bases indispensables para que un elemento se haga viral y, en este caso, tenía todas las papeletas para lograrlo:

  • Formato de vídeo corto: lo que más nos gusta a los internautas.
  • Música pegadiza.
  • Adaptable a cualquier contexto: solo hace falta una bronca, caída o tragedia, que las hay a patadas en la red, y un poquito de creatividad (que también nos sobra).
  • Tono humorístico: ¿a quién no le gusta reír?
  • Timing: en medio de un confinamiento, cuando el aburrimiento y la ociosidad aprietan al máximo y la incertidumbre por la sucesión de noticias tristes hace aún más necesario el punto anterior.
  • Capacidad alta de difusión: gracias al formato corto que lo hace apto para cualquier red social o app de mensajería e incluso adaptable a los famosísimos stories.

El 2020 terminará, el Covid (ojalá pronto) nos dejará, pero no me queda duda alguna de que, el Coffin Dance y sus múltiples y desternillantes variantes, serán un elemento que perdurará.

REFERENCIAS:

BBC News África, (2018). Ghana’s dancing pallbearers. Youtube https://www.youtube.com/watch?v=EroOICwfD3g&feature=youtu.be . Consultado el 30 de noviembre de 2020.

Coffin dance: historia del popular meme del ataúd. La Tercera, 4 de abril de 2020. https://www.latercera.com/culto/2020/04/04/coffin-dance-historia-meme-del-ataud/ . Consultado el 30 de noviembre de 2020.

DigiNeko (2020). Coffin Dance (Official Music Video HD). Yotube. https://www.youtube.com/watch?v=j9V78UbdzWI . Consultado el 30 de noviembre de 2020.

Sanuka´s World (2020). Best of coffin dance meme compilation 2020. Youtube. https://www.youtube.com/watch?v=EccrNNQoTSk . Consultado el 30 de noviembre de 2020.Vicetone & Tony Guy (2016).Astronomía. Spotify. https://open.spotify.com/track/3hWfKBt3n7j1xqIy6LA5ve

Vicetone & Tony Guy (2016).Astronomía. Spotify. https://open.spotify.com/track/3hWfKBt3n7j1xqIy6LA5ve

Photo by Kelly Sikkema on Unsplash

ACCESO AL CONOCIMIENTO Y PARTICIPACIÓN CIUDADANA.

Conocimiento es, según la RAE, la “acción y efecto de conocer” y, por lo tanto, la capacidad del ser humano para “averiguar por el ejercicio de las facultades intelectuales la naturaleza, cualidades y relaciones de las cosas”. Teniendo en cuenta que acceso es la acción de “poner cerca o a menor distancia de lugar o tiempo”, entenderemos el acceso al conocimiento como el acercamiento de este al ciudadano de la forma más abierta posible y, esto, en la era de la Sociedad de la Información y la Comunicación tendría que significar el completo derribo de las barreras, pero no lo es. ¿Por qué? O mejor, veamos primero lo que no es.

La famosa brecha digital. ¿Existe? Claro que existe, pero es, según los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística (INE, 2020), bastante pequeña y la tendencia es que cada año lo sea aún más. El 95,4% de los hogares españoles dispone de conexión a internet, el 93,2% han usado internet en los últimos 3 meses y el 91,3% lo hace al menos una vez por semana. Por lo tanto, el acceso a las fuentes de información y a la cultura no representa un problema para la mayoría de los ciudadanos y será, quizás, la dirección de los intereses de éstos la raíz enquistada de la situación o, al menos, una de ellas.

Me explico. El conocimiento no llega por ciencia infusa sino que, para llegar a éste, se hace necesario un interés por el individuo y la voluntariedad para aprender y entender. El conocimiento requiere esfuerzo, capacidad de interpretación y comprensión lectora y, como bien expliqué en el texto anterior Análisis crítico sobre el sistema estatal de comunicación científica, los últimos datos de PISA e informes similares no son muy halagüeños. Si unimos esta justísima aptitud de nuestros jóvenes en competencias básicas a la predominancia de los intereses en cuestiones más banales o superficiales de éstos y de la población general, se hace obvio que el problema no es el acceso a la cultura o, en nuestro caso, a la cultura científica, sino la falta de interés de la sociedad por ésta y, en última instancia, su comprensión. 

Según el Estudio Anual de Redes Sociales 2020 (IAB Spain, 2020), el 87% de los usuarios de internet entre 16 y 65 años es usuario de redes sociales y el uso que hacen de éstas es como entretenimiento (81%), medio de interacción social (77%) o de información (66%). Teniendo en cuenta que las cuentas más seguidas son de nuestro entorno más cercano (96%) o de influencers (56%), y que, los sectores más buscados son entretenimiento (50%), deportes (40%), viajes (39%) y alimentación (35%), la probabilidad de que la información final que le llegue al usuario sea de carácter divulgativo, científico y veraz, son muy reducidas.

Por lo tanto, sigo con mi alegato en defensa del cambio educativo como medio para el acercamiento de la población al conocimiento en general y a la ciencia en particular. Crear leyes educativas estables, que no se tambaleen con cada cambio de gobierno y que favorezcan la autonomía de los centros, así como aumentar el gasto público en educación, mejorar el nivel de formación del profesorado y no reducir los requisitos para conseguir el aprobado o la promoción de curso, son algunas de las estrategias que parecen más viables para conseguir la mejora educativa (Martínez García 2007). Introducir materias relacionadas con la vida cotidiana (nutrición, ecología, economía y finanzas, aplicación de las ciencias) y que sirvan para despertar el interés de los alumnos parece otra vía lógica para lograr mayor nivel cultural en la mayoría de la población e indirectamente aumentar su curiosidad y necesidad de mayor conocimiento.

Ahora vayámonos al otro lado de la balanza: las instituciones. Porque éstas tampoco están exentas de culpa. Si los ciudadanos no muestran interés es porque desde el lado científico y académico tampoco se lo están poniendo fácil. Tan sólo un 23,9% de los proyectos de investigación e innovación dispone de web, menos de un 15% tiene redes sociales y, únicamente el 3%, usa los medios para implicar a los ciudadanos. Las instituciones, además de no involucrar a la población en sus estudios, lo hacen de forma excesivamente técnica y de manera unidireccional (López-Pérez y Olvera-Lobo, 2018), por lo que el mensaje científico o no llega al público, o lo hace en código.

Si los beneficios de las nuevas tecnologías y las redes sociales son muchos (poco coste/inversión, mayor creatividad, gran poder de difusión, acercamiento entre los agentes implicados) y los inconvenientes pocos (emergencia de fake news y pseudociencias, necesidad de un público base amplio o followers para lograr impacto), ¿por qué no se logra ese acercamiento y la participación ciudadana en temas científicos? ¿Qué se puede hacer para salvar esta distancia?

Apoyándome en las estadísticas aportadas anteriormente sobre el uso (y abuso) de las redes sociales se me ocurren varias líneas (al margen de la mejora educativa necesaria y ya comentada):

  • Fomento de la creación de perfiles en las redes sociales de mayor uso (Twitter, Instagram Facebook). Igual que hay gabinetes de prensa que se encargan de la comunicación con los medios y los periodistas, se puede crear una figura de community manager especializada en estas plataformas que cree contenido a diario y conozca bien las estrategias para lograr mayor difusión y engagement. Así mismo, a través de estos medios se puede crear un canal de comunicación fluido y directo con el público que podrá expresar su apoyo, opinión o dudas.
  • Uso de los influencers como medio publicitario. Estas figuras representan el 56% de los seguimientos en redes y, por tanto, pueden ser un nexo con el resto del público y una manera de amplificar el mensaje. Hoy día hay influencers de todos los géneros y en todos los canales y formatos. Elegir personajes con un perfil afín a la rama científica y colaborar con ellos en la divulgación de contenidos científicos y la publicitación de las nuevas investigaciones parece sensato.
  • Mejor aprovechamiento de los medios audiovisuales. Youtube, Spotify, Voox, etc., usan el formato vídeo o podcast, ambos de gran aceptación entre el público, para difundir contenidos de todo tipo. En la era de la inmediatez y la facilidad donde lo queremos todo ya y si puede ser para llevar, estos medios podrían enganchar a público de todo tipo. Desde trabajadores y estudiantes en sus desplazamientos, hasta am@s de casa mientras limpian o cocinan. Cualquiera puede darle al play y aprender.
  • Usar todas las estrategias y plataformas mencionadas para dar a conocer lo que ya existe y ya se está haciendo: cursos gratuitos, exposiciones, museos, congresos, ponencias, webinars, etc.

Implicar a la población no es fácil porque hay muchos frentes abiertos y serios problemas de base, pero si no lo conseguimos con esta plétora de medios…¿Cuándo si no?

REFERENCIAS:

HERAS. A. (2020). Heras, A. (2020, 22 noviembre). ANÁLISIS CRÍTICO SOBRE EL SISTEMA ESTATAL DE COMUNICACIÓN CIENTÍFICA. Hérase una vez. https://heraseunavez.com/2020/11/22/analisis-critico-sobre-el-sistema-estatal-de-comunicacion-cientifica/

IAB Spain (2020, 18 junio). Presentación Estudio Redes Sociales 2020. IAB Spain. https://iabspain.es/presentacion-estudio-redes-sociales-2020/ . Consultado el 30 de noviembre de 2020.

INE (2020). Nivel y condiciones de vida (IPC) /Condiciones de vida /Encuesta sobre equipamiento y uso de tecnologías de información y comunicación en los hogares / Útimos datos. (2020). INE. https://www.ine.es/dyngs/INEbase/es/operacion.htm?c=Estadistica_C&cid=1254736176741&menu=ultiDatos&idp=1254735976608 . Consultado el 30 de noviembre de 2020.

Martínez García, J.S. (2007). Fracaso escolar, clase social y política educativa. El Viejo Topo, ISSN 0210-2706, Nº 238, 2007, págs. 45-49. https://josamaga.webs.ull.es/fracaso-escolar-VT.pdf Consultado el 30 de noviembre de 2020.

López-Pérez, Lourdes; Olvera-Lobo, María-Dolores (2019). “Participación digital del público en la ciencia de excelencia española: análisis de los proyectos financiados por el European Research Council”. El profesional de la información, v. 28, n. 1, e280106. https://doi.org//10.3145/epi.2019.ene.06 

REAL ACADEMIA ESPAÑOLA: Diccionario de la lengua española, 23.ª ed., [versión 23.4 en línea]. https://dle.rae.es/acercar . Consultado el 30 de noviembre de 2020.

REAL ACADEMIA ESPAÑOLA: Diccionario de la lengua española, 23.ª ed., [versión 23.4 en línea]. https://dle.rae.es/conocer . Consultado el 30 de noviembre de 2020.

REAL ACADEMIA ESPAÑOLA: Diccionario de la lengua española, 23.ª ed., [versión 23.4 en línea]. https://dle.rae.es/conocimiento . Consultado el 30 de noviembre de 2020. 

Photo by Kuma Kum on Unsplash.

EL SIGNIFICADO DE LA CAUSALIDAD GENÉTICA.

La culpa nació soltera y nadie con ella se quiere casar”.

La sabiduría del refranero rara vez falla y, en el mundo de las profesiones médicas o sanitarias, este ejemplo concreto viene como anillo al dedo.

El ser humano ama el azar y prefiere una y mil veces hallarse impotente ante los acontecimientos que le suceden que entonar el mea culpa, coger el toro por los cuernos y cambiar aquello que le hace mal, por incómodo que sea vivir con ello. Los modernos lo llaman “quedarse en la zona de confort”. Yo, escurrir el bulto. Y el escaso conocimiento que posee la población general sobre cuestiones biológicas, fisiológicas y médicas, hace de la genética la mayor de las excusas usadas por la gente en cualquier contexto desde el “me ha comido los deberes el perro” que usaban en el colegio.

Elliott Sober hace de “El significado de la causalidad genética” una introducción muy acertada de lo que puede explicar la genética y hasta dónde puede llegar su determinación sobre las cosas que somos y las que nos ocurren, y de aquello que, para que acontezca, requiere alguna influencia que va más allá: lo que conocemos como entorno.

Para los que estamos un poco más versados sobre el tema puede resultar algo redundante y, en ocasiones, da la sensación de que ha entrado en un bucle explicativo, pero para aquellos que tienen conocimientos limitados sobre esta cuestión me parece perfecto. Ofrece tal cantidad de ejemplos que, si el lector no lo ha entendido con el primero, habrá otros tantos que le resuelvan la duda. Lo que está claro es que, cualquiera que lea este apéndice, lo concluirá entendiendo que la culpa de todas las enfermedades, rasgos o características del ser humano no la tienen los genes y que será la combinación de estos con el ambiente, entorno o contexto en diferentes grados o niveles la que resolverá la ecuación final. Quizás no puedan definir los conceptos correlación y causalidad pero, definitivamente, entenderán que la una no conlleva necesariamente a la otra.

¿Son necesarias 22 páginas para esto? Yo creo que sí. Soy testigo a diario del desconocimiento en cuestiones de salud y lucho, a mí manera, para que las personas que reciban diagnósticos y tratamientos en mi consulta salgan de ella sabiendo que la caries y la enfermedad periodontal son enfermedades ligadas a los hábitos de alimentación e higiene y que, la genética, puede ser un factor predisponente en mayor o menor medida y que rarísima vez los genes dictan sentencia definitiva. 

Como mi ejemplo hay otros miles, dentro y fuera de las ciencias de la salud. Cada acción tiene su reacción y la inacción, aunque sea fruto del desconocimiento, no te exime de sus consecuencias. Por eso es importante fomentar el conocimiento más elemental de diversas disciplinas que ayuden a la población a tomar mejores decisiones en cuestiones relacionadas con economía y fiscalidad, política, educación, nutrición, salud y sostenibilidad. Es raro encontrar quien sepa el cómo y el porqué de sus impuestos y retenciones o entender su propia nómina, que conozca la diferencia de los macronutrientes que componen su comida o qué función cumplen y, no menos importante, entender que una bolsa de papel puede resultar más dañina y contaminante que su homóloga de plástico dependiendo de varios factores.

Desde el gobierno se suelen tomar acciones del color de su logotipo y frecuentemente salpicadas por otras motivaciones, ya sean políticas o económicas, que no suelen beneficiar a la sociedad española de manera global. Aunque se ha avanzado en la promoción de la investigación y la ciencia, estas medidas se quedan muy cortas porque esos avances y grados de información quedan accesibles para los que ya disponen de cierto nivel académico. Ninguno de estos temas es abordado de forma suficiente ni eficiente en la educación obligatoria y, sin embargo, cualquiera de ellos puede acarrear consecuencias éticas, legales, medioambientales o sanitarias. Esto se traduce en una sociedad poco preparada y que, en definitiva, no es libre de verdad para decidir.

REFERENCIAS:

Sober, E.,(2003). El significado de la causalidad genética. En A. Buchanan, D. W. Brock, N.  Daniels, y D. Wikler, (Ed.), Genética y Justicia (Primera ed., pp. 323-345). Cambridge University Press.

Photo «Blindness» by Ryoji Iwata on Unsplash

CANTANDO, BAILANDO Y PINTANDO CON QUEEN.

En febrero de este pandémico año, Youtube cumplió 15 primaveras y, además de sentir cierto vértigo al pensar en lo rápido que pasa el tiempo, me dio por indagar en las estadísticas de esta plataforma. Lo sé, es un poco friki.

Alcanzar los mil millones de visitas no es tarea fácil y, si uno examina la lista de privilegiados que han alcanzado esa cifra estratosférica, es la categoría de vídeos musicales la que tiene más representantes. Adele, Katy Perry, Luis Fonsi, Shakira o Justin Bieber son algunos de los artistas que ocupan los puestos de honor. Hasta junio de 2015 solo 2 vídeos habían alcanzado ese número y, a partir de ahí, son muchos más los que lo han conseguido. Parece lógico. La novedad casi siempre manda.

Por ese motivo y para celebrar que Bohemian Rhapsody se convirtió en el primer video anterior a la década de 1990 en conquistar ese club, Queen, YouTube Music, Universal Music Group y Hollywood Records crearon un challenge para reclutar a fans de todo el mundo para crear una de las colaboraciones musicales más grandes que existen.

Se crearon 3 categorías en las que participaron más de 10.000 personas de 120 países.

  • Categoría de interpretación: con Bohemian Rhapsody de estandarte. Más de 5.400 músicos y cantantes, entre los que se encontraban arpistas, músicos clásicos, un fagotista e incluso un grupo de xilofonistas. Todos ellos acudieron a la llamada. 
  • Categoría de baile: al ritmo de Don’t Stop Me Now, 1800 bailarines (amateurs y profesionales) representaron la coreografía creada para la película Bohemian Rhapsody. Bailes individuales y grupales, patinadores sobre hielo e, incluso, algunos imitadores de Freddie Mercury, bailaron la icónica canción.
  • Categoría de artes visuales: 2733 artistas enviaron ilustraciones para la letra y la melodía de A Kind Of Magic. Pinturas, animaciones y diseños gráficos de todos los colores rindieron homenaje a la letra de la canción.

¿El resultado? 3 vídeos recopilatorios publicados en Youtube que muestran la conexión de Queen con sus fans y que ponen de manifiesto que la música es un medio que puede unir a gente que, a priori, parece muy dispar. 

Gente de todas las edades, de todas las razas y de todos los continentes. Distintos niveles socioeconómicos también. La pregunta es: ¿qué les une?

Es evidente que el gusto por la música es uno de esos nexos en común. Queen es una banda archiconocida por todos y los temas elegidos también. Además, este grupo aúna baladas, rock, ópera y canto a capella dentro de sus canciones y, los formatos para participar en el reto (interpretación, baile, artes gráficas) abarcan la enorme diversidad que existe en el mundo de la creatividad, tan propia del ser humano. Era imposible no conseguir ese nivel de engagement porque prácticamente cualquiera podía participar. 

A partir de aquí podríamos incluir el reconocimiento social o profesional como motivación, incluyendo toda la gama cromática posible que puede abarcar la expresión “dar la nota de color”. Desde los negros y más sobrios (más abundantes entre los músicos y cantantes), a los más fosforitos con sus disfraces y pelucas de la categoría de baile, pasando por los grises y los tonos pastel de los artistas visuales que solo muestran el fruto de su trabajo sin tener que exponerse físicamente al público. 

En definitiva: una propuesta tan llamativa y accesible que solo los más introvertidos podrían dejar escapar.

REFERENCIAS:

15 años de YouTube: los videos musicales más vistos por año (2005-2020). (2020). Canal Trece. https://canaltrece.com.co/noticias/videos-mas-vistos-de-youtube/

B., S. (2015). The Billion View Club: YouTube’s Most Watched Music Videos. Rolling Stones. https://www.rollingstone.com/music/music-lists/the-billion-view-club-youtubes-most-watched-music-videos-162074/meghan-trainor-all-about-that-bass-168249/

Queen Official. (2019a, octubre 24). Queen – A Kind Of Magic – You Are The Champions (Fan Video). YouTube. https://www.youtube.com/watch?v=fDtomvdT0lM

Queen Official. (2019, 24 octubre). Queen – Bohemian Rhapsody – You Are The Champions (Fan Video). YouTube. https://www.youtube.com/watch?v=bqtkrsTQltM

Queen Official. (2019b, octubre 24). Queen – Don’t Stop Me Now – You Are The Champions (Fan Video). YouTube. https://www.youtube.com/watch?v=ZzERTATm4aM

Imagen: 20th Century Fox, CC BY-SA 4.0 https://creativecommons.org/licenses/by-sa/4.0, via Wikimedia Commons