CITAS Y REFERENCIAS EN ARTÍCULOS CIENTÍFICOS.

Las citas y referencias son una parte importante de la redacción de textos científicos. A través de ellas se amplía información y se contextualiza el contenido de los artículos dentro de su correspondiente disciplina, aportando referentes que apoyan el estudio en cuestión, sin dejar de lado el reconocimiento de la autoría de las ideas previas en las que los autores se sustentan.

Las reglas de citación y los diferentes sistemas que existen para referenciar autores y fuentes, hacen que esta parte del proceso de redacción sea una de las que más dudas crea entre los autores. Por ello, es importante aprender a diferenciar las citas cuando leemos literatura científica y entender el porqué de su ubicación y la variación en su cuantía en cada apartado del texto.

Veamos un ejemplo:

Vitamin D status of children with severe early childhood caries: a case–control study (Schroth et al., 2013).

  • El artículo cuenta con un total de 35 referencias finales, organizadas de forma numérica siguiendo un sistema por orden de mención en el texto.
  • Introducción: 34 citas ( de las cuales 6 se repiten 2 veces y 2 lo hacen 3 veces).
  • Métodos: 8 citas (de las cuales 2 se repiten 2 veces).
  • Resultados: 0 citas
  • Discusión: 21 citas (de las cuales 4 se repiten 2 veces y 1 lo hace 3 veces).
  • Conclusiones: 0 citas

La distribución de citas a lo largo de los apartados del texto sigue un reparto lógico en cuanto a su número y, así, vemos cómo la introducción y la discusión son las partes que más citaciones tienen al contener la explicación de los antecedentes y el contexto previo al estudio (introducción) y la comparación de éstos con los resultados obtenidos en la investigación llevada a cabo (discusión). La sección dedicada a los métodos solo necesita alguna referencia explicativa de procedimientos realizados, que suelen ser estandarizados y usados con frecuencia en estudios anteriores. Los apartados de resultados y conclusiones no llevan ninguna citación al describir éstos los hallazgos encontrados y sus implicaciones presentes o futuras.

REFERENCIAS

Schroth et al.: Vitamin D status of children with severe early childhood caries: a case–control study. BMC Pediatrics 2013 13:174. Recuperado el 23 de noviembre de 2020 de https://bmcpediatr.biomedcentral.com/articles/10.1186/1471-2431-13-174

ANÁLISIS CRÍTICO SOBRE EL SISTEMA ESTATAL DE COMUNICACIÓN CIENTÍFICA.

La Declaración Universal de los Derechos Humanos, la Carta de Derechos y Libertades de la Unión Europea y la actual Constitución Española, recogen el derecho de todos los ciudadanos a gozar del progreso científico y una vida cultural próspera, así como la responsabilidad de los estados y sus instituciones para garantizar el acceso a la cultura y promover la ciencia y la investigación. Por lo tanto, serán las Administraciones Públicas (a través de sus Planes Estatales) las encargadas de fomentar la mejora de la cultura científica y tecnológica de la población a través de actividades dirigidas a la educación, formación, divulgación, investigación e innovación, tal y como especifica la Ley de la Ciencia de 2011.

En mi opinión, estas obligaciones del Estado con los ciudadanos españoles en cuanto a la cultura científica y tecnológica, aunque lógicas y necesarias, fallan en el cumplimiento y ejecución de sus objetivos por no disponer de una ley de educación y un sistema educativo acordes que puedan sustentarlo.

La educación es el pilar básico de cualquier actividad que se lleve a cabo en un país y, siguiendo el orden de jerarquía natural, si ésta falla, todos los elementos dependientes de ella se verán afectados. Esta íntima relación entre el estado de la educación de los países y el nivel de cultura científica de sus ciudadanos queda bien reflejada en el Estudio Internacional de Cultura Científica de la Fundación BBVA de 2012 que, además, guarda concordancia con los resultados del Programa Internacional para la Evaluación de Alumnos (PISA) de la OCDE y los datos sobre abandono escolar temprano de la oficina estadística comunitaria Eurostat.

Del análisis de estos estudios podemos extraer que los países y sectores poblacionales con peor o menor acceso a estudios superiores son aquellos que muestran menos interés por la cultura, la ciencia y la tecnología y que, aún en caso de mostrarlo, sienten que el nivel de información que reciben no es el adecuado. Además, el mismo estudio de la Fundación BBVA muestra el bajo porcentaje de asistencia del público general a museos, exposiciones, conferencias o charlas de temática científico-tecnológica y pone de manifiesto, bajo mi punto de vista, lo ineficaz que resulta la inversión de tiempo y recursos en el resto de cuestiones que aborda la Ley de la Ciencia (fomento de la divulgación, la investigación y la innovación; apoyo e incentivo a instituciones, museos y centros divulgativos; protección del patrimonio; etc.) si no se consigue que los ciudadanos alcancen el nivel mínimo de conocimientos y de interés necesarios para acceder a las actividades culturales que se les ofertan.

Del mismo modo, estos mismos ciudadanos escasamente formados y que usan como fuentes de información la televisión e internet, harán muy difícilmente zapping o click para acceder a contenidos relacionados con la ciencia y la tecnología y, en caso de que lo hagan, serán blanco perfecto para la desinformación y la manipulación. No olvidemos que solamente el 24,3% de los españoles (según las cifras del estudio de la Fundación BBVA) es consciente de que los antibióticos no son efectivos para tratar infecciones virícas y que ese 75,7% restante estará ahora mismo suspirando por una vacuna para frenar una pandemia, probablemente sin saber muy bien qué es exactamente o cómo funciona.

De seguir en esta línea educativa:

  • con un 17,3% actual de abandono escolar temprano (todo un logro para el 23,5% que arrastrábamos a la cabeza de Europa en 2013); 
  • el cambio constante de las leyes de educación que ofrecen poca o ninguna mejora en el nivel de enseñanza-aprendizaje y obedecen más a cuestiones políticas e ideológicas; 
  • y la existencia de una masa poblacional que se halla en los dos extremos del espectro en cuanto a conocimientos (estudios básicos o incompletos frente a estudios superiores, siendo el nivel intermedio menos habitual según datos del Informe Panorama del Ministerio de Educación y FP de 2019);

los objetivos del Sistema Estatal de Comunicación Científica seguirán siendo de difícil consecución y dirigidos, aunque no deliberadamente, a los sectores que ya disponen del bagaje cultural suficiente, el interés y la dedicación propios de su nivel educativo o de su profesión. Nos hallaremos, pues, ante una Comunicación de la Ciencia con capacidad para producir resultados y respuestas de forma individual o entre algunos sectores del público, dejando a un grupo mayoritario de la sociedad con un bajo nivel de alfabetización científica y aumentando la brecha cultural existente entre la población.

REFERENCIAS:

Constitución Española (1978). BOE, 29 de diciembre de 1978, núm. 311, pp. 29313 a 29424.

DeEpData. (2020, 25 septiembre).  España en la prueba PISA, en datos y gráficos. Recuperado el 22 de noviembre de 2020 de https://www.epdata.es/datos/espana-pisa-datos-graficos/484

Eurostat (2014, abril). Early leavers from education and training – Eurostat News Release. Recuperado el 22 de noviembre de 2020 de https://ec.europa.eu/eurostat/documents/2995521/5178598/3-11042014-AP-EN.PDF/4e01669e-2c2e-4c0e-a16b-487753183826

Eurostat. (2020, abril). Early leavers from education and training – Statistics Explained. Eurostat Statistics Explained. Recuperado el 22 de noviembre de 2020 de https://ec.europa.eu/eurostat/statistics-explained/index.php/Early_leavers_from_education_and_training

Fundación BBVA (2012, mayo). Estudio Internacional de Cultura Científica. Recuperado el 22 de noviembre de 2020 de https://www.fbbva.es/wp-content/uploads/2017/05/dat/comprension.pdf

Ley 14/2011, de 1 de junio, de la Ciencia, la Tecnología y la Innovación. BOE num. 131, de 2 de junio de 2011. Referencia: BOE-A-2011-9617.

Ministerio de Educación y FP (2019). Panorama de la educación. Indicadores de la OCDE 2019. Recuperado el 22 de noviembre de 2020 de http://www.educacionyfp.gob.es/eu/dam/jcr:b8f3deec-3fda-4622-befb-386a4681b299/panorama%20de%20la%20educación%202019.pdf

ONU, Asamblea General (1948). Declaración Universal de Derechos Humanos, 10 Diciembre 1948, 217 A (III), Recuperado el 22 de noviembre de 2020 de https://www.refworld.org.es/docid/47a080e32.html  

Unión Europea (26 Octubre 2012). Carta de los Derechos Fundamentales de la Unión Europea, Recuperado el 22 de noviembre de 2020 de https://www.europarl.europa.eu/charter/pdf/text_es.pdf

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“HÉRASE UNA VEZ” EL AMOR Y LA CIENCIA O EL AMOR POR LA CIENCIA.

Lo reconozco: la ciencia me remueve un poquito las entrañas. Me produce el mismo je ne sais quoi que el comienzo de una relación amorosa. Nervios, contradicción, incertidumbre. Un tira y afloja entre la razón y el corazón.

La ciencia o, mejor dicho, las ciencias, me hacen sentir mariposas en el estómago casi desde que nací y no es para menos. Estamos hablando de la relación más larga de mi vida y, como tal, ha pasado por épocas de total admiración y rendición ante su belleza y por otras de desazón, desencanto y total desidia.

Analogías aparte, la ciencia para mí es una manifestación de la verdad en su forma más pura. Lo que ves es lo que hay porque sigue un método riguroso, empírico y sistemático para alcanzar el conocimiento de la realidad de la forma más objetiva posible. No atiende a ideologías y tampoco a interpretaciones o, al menos, en mi mundo piruleta particular debería ser así. Pero seamos realistas: no lo es.

No lo es porque, por desgracia, está sujeta a la (¿mala?) influencia externa como todo en esta vida. Uno no es el producto de la manifestación única y exclusiva de sus genes sino la suma de estos con la interacción ambiental. Con la ciencia ocurre igual. No podemos separarla del contexto en el cual se desarrolla y su evolución está íntimamente ligada a la evolución de la sociedad. Así pues y, rescatando la analogía con la que comenzaba esta divagación, amor y ciencia encuentran sus puntos flacos en la intersección entre el interés, la infidelidad y la falta de honestidad. Por este motivo me es difícil creer en ella a pies juntillas y ha pasado de estar en el cajón de lo perenne e irrefutable (como el amor que se siente por una madre) a compartir cajón con lo que requiere de mí altas dosis de fe y esperanza (inserte aquí mis ganas de rezar).

¿Es culpa de la ciencia? No. Rotundamente no. La ciencia está desvirtuada y, en cierto modo, prostituida por un contexto social que la empuja a un lugar que no le corresponde. “La mató por amor”. Discúlpeme, pero no. Matar y amar son verbos que se conjugan igual, pero con un significado muy distinto. Y a la evolución de la ciencia le ocurre lo mismo cuando va de la manita de la sociedad: que las expectativas que tiene ésta de la primera matan su esencia.

Es una eterna disonancia cognitiva la que enfrentamos las generaciones actuales. Nuestros abuelos, padres y, nosotros mismos, hemos crecido en el medio de un auténtico boom de las ciencias y creyendo que todo tiene solución a través de ellas. ¿Cómo no va a ser así? Si no creemos en las ciencias, si éstás no son la gran panacea ni la solución a todos nuestros problemas, ¿qué o quién lo va a ser? ¿Dios? ¿La clase política? Para algunos sí. Y para muestra un botón, o dos:

Hagamos una pausa para apreciar cómo critico la ciencia haciendo uso de ella. (Excelente, diría el señor Burns).

El estudio  sobre médicos estadounidenses  que enlazo (Hersh y Goldenberg, 2016) representa cómo, en la práctica cotidiana, las decisiones que se deberían tomar basadas en hallazgos científicos o médicos se encuentran salpicadas por las creencias religiosas/políticas personales de sus practicantes. En el otro artículo enlazado (Fabbri, Lai, Grundy y Bero, 2018) se analiza la influencia que ejerce la industria sobre la investigación y cómo los intereses económicos pueden desviar la atención de la ciencia hacia cuestiones menos relevantes para la salud pública. 

Todos hemos oído hablar de los millones que ha pagado la compañía X para financiar estudios que avalen sus productos e, incluso, hemos visto el nombre de asociaciones pro-salud o anti-enfermedad (esto da para otro debate) que deberían ser neutrales entre las principales promotoras de alimentos de dudosa calidad.

Los que nos dedicamos al ámbito de la salud, la biología o las ciencias médicas en general, ante este tipo de estudios nos preguntamos ¿a cambio de qué? Pero, ¿y el resto de la población? ¿Está preparada la sociedad para discernir lo que es ciencia de lo que no lo es? Yo creo que no. Aunque el artículo 20 de la Constitución Española reconoce nuestro derecho a recibir información veraz, también promulga la difusión libre de pensamientos e ideas y esto, en la era de la (des)información digital se torna bastante complicado. Juntamos intereses económicos, políticos y una escasa educación para fomentar el pensamiento crítico y armamos el quilombo perfecto. Lo que decía líneas atrás sobre el amor: interés, infidelidad y falta de honestidad.

Es en este punto cuando vuelvo a buscar en el cajón de la fe y trato de mirar esta cuestión con un poquito de esperanza, cambiando o, más bien sumando, a mis estudios basados en ciencias biológicas otros de ciencias sociales, en un intento de encontrar una solución que nos reconcilie a todos con el concepto de lo que en verdad deberían de ser las ciencias: libres y objetivas.

Referencias:

Alice Fabbri, Alexandra Lai, Quinn Grundy, Lisa Anne Bero, “The Influence of Industry Sponsorship on the Research Agenda: A Scoping Review”, American Journal of Public Health 108, no. 11 (November 1, 2018): pp. e9-e16. https://doi.org/10.2105/AJPH.2018.304677 . PMID: 30252531

Constitución Española (CE). Art. 20. BOE núm. 311, de 29 de diciembre de 1978. Ref: BOE-A-1978-31229. https://www.boe.es/buscar/act.php?id=BOE-A-1978-31229

Hersh, E. D., & Goldenberg, M. N. (2016, 18 octubre). Democratic and Republican physicians provide different care on politicized health issues. PNAS. https://www.pnas.org/content/113/42/11811

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ESCRIBIENDO UN ARTÍCULO CIENTÍFICO.

Hoy redactaremos un artículo sobre algo tan cotidiano como la higiene bucodental diaria, pero en formato académico y siguiendo la estructura IMRAD/IMRYD. El objetivo es demostrar que, aunque es un formato poco atractivo para el público general, no deja de ser un formativo narrativo más entre los muchos existentes.

“Higiene bucodental diaria”.

Abstract/resumen: el cepillado dental con técnicas y productos adecuados para la higiene oral no son solo actos básicos de autocuidado sino que, realizados correctamente, se relacionan con menor incidencia de las distintas enfermedades bucodentales.

Introducción: aunque es sabido por la población general que una buena higiene oral conduce a una mejoría de la salud bucodental, es frecuente que haya dudas en cuanto a la selección de los productos a utilizar y las técnicas más efectivas que se pueden realizar.

Material y métodos

  • Cepillo de dientes: adaptado a la edad de cada persona. Podrá ser manual o eléctrico en función de gustos y/o necesidades.
  • Dentífrico: adaptada su concentración y contenido de principios activos también en función de la edad y necesidades. Los más usados/aceptados son los de base fluorada, aunque existen variantes sin flúor debido a la controversia generada por el posible riesgo de toxicidad del flúor en relación a su carácter acumulativo y la dificultad en la estimación de su consumo real por vía digestiva.
  • Colutorios: con diferentes principios activos en función de las patologías existentes.
  • Dispositivos de higiene interdental: 
    • Seda dental: de diferentes grosores y con distintos sabores/recubrimientos.
    • Cepillos interdentales:  con distintos diámetros y longitudes.
    • Irrigadores bucales: para la limpieza con agua a presión de los espacios.
  • Técnicas: Fones, Bass, Charters, etc.
  • Pastillas reveladoras de placa: para cuantificar las superficies con placa bacteriana y comparar el grado de higiene bucodental antes y después del uso de todos los productos anteriormente mencionados y con las distintas técnicas conocidas.

Resultados: se comprueba con el uso de pastillas reveladoras de placa que, tras una correcta higiene bucodental, el número de superficies teñidas debido a la presencia de placa bacteriana es mucho menor que al inicio o casi inexistente.

Discusión: una buena higiene oral disminuye la carga bacteriana presente en las superficies de los dientes y encías, tal y como se ha comprobado en el procedimiento. Sin embargo, no podemos señalar cuál de los productos y técnicas utilizados son los más efectivos y será necesario realizar múltiples mediciones con distintos protocolos y según grupos de edad para estimar la eficacia de cada uno de ellos por separado.

Referencias:

ESTRUCTURA Y ORGANIZACIÓN DE LOS ARTÍCULOS CIENTÍFICOS

Los artículos científicos son un vehículo de transmisión de los nuevos conocimientos y descubrimientos que se realizan en cualquier campo de la ciencia. El lenguaje usado para la redacción de este tipo de textos debe ser claro y eficaz para que no surjan dudas en cuanto al mensaje que se quiere transmitir y que los posibles receptores capten el significado sin incurrir en ningún tipo de confusión.

Así pues, las palabras, el lenguaje y, especialmente, la organización del artículo en su conjunto, adquieren mucha importancia. El texto debe detallar todas las cuestiones de la investigación realizada para cumplir con criterios de trazabilidad, permitir que otros investigadores repliquen el mismo estudio y se pueda evaluar su calidad, hallando posibles puntos débiles o usando sus fortalezas para abrir nuevas líneas de investigación. 

Desde hace más de 100 años, la organización de estos textos se ha realizado siguiendo el método IMRAD/IMRYD. Estos acrónimos describen, el primero en inglés y el segundo en español, los apartados que deben incorporar los artículos científicos y que, además, responden a una serie de preguntas sobre los contenidos:

  • Introduction/introducción: debe responder a qué o cuál es el motivo/problema del estudio o investigación realizado.
  • Methods/métodos: explica cómo ha sido llevado a cabo el estudio.
  • Results/resultados: cuáles son los hallazgos de la investigación.
  • Discussion/discusión: cuál es la implicación o significado de esos resultados obtenidos.

Para evaluar la organización de los artículos científicos usaremos a modo de ejemplo 2 textos de este tipo referentes al uso de la hidroxiapatita en productos de higiene oral.

ARTÍCULO DE EJEMPLO Nº1

“Addition of Hydroxyapatite to Toothpaste and Its Effect to Dentin Remineralization”.

Sadiasa, A., Jang, D.-W., Nath, S. D., Seo, H. S., Yang, H. M., & Lee, B. T. (2013). Addition of Hydroxyapatite to Toothpaste and Its Effect to Dentin Remineralization. Korean Journal of Materials Research, 23(3),168–176. https://doi.org/10.3740/mrsk.2013.23.3.168

  • El artículo cumple con la organización IMRAD/IMRYD y contiene los apartados claramente diferenciados.
  • En la introducción se hace un pequeño repaso de histología y fisiopatología dental y se abre el interrogante objeto de estudio: ¿es efectiva la hidroxiapatita para la remineralización de la dentina?
  • El apartado methods/métodos lo podemos hallar bajo el epígrafe “experimental procedure” que, a su vez, está dividido en varios subapartados que describen los procedimientos llevados a cabo para sintetizar la hidroxiapatita, preparar los diferentes dentífricos con distintas concentraciones y analizar las partículas de las muestras con rayos X y microscopía, preparar las muestras dentarias y realizar lesiones artificiales y los tiempos y modos de aplicación utilizando un modelo de pH cíclico similar al de la cavidad oral.
  • En el apartado de resultados se vuelve a hacer una división para explicar los hallazgos obtenidos en función de la consistencia/rugosidad obtenida en los dentífricos (dependiente de la concentración de los componentes) y las diferencias en las profundidades de las lesiones en esmalte y dentina tras 7 días de tratamiento.
  • La discusión explica que, a tenor de los resultados obtenidos, la hidroxiapatita es un buen biomaterial a tener en cuenta como agente remineralizador de los dientes ya que aprovecha la disminución del pH oral producida por las bacterias. Analiza la importancia del hallazgo y la relaciona con el beneficio de reducir el contenido en fluoruros de las pastas dentífricas y, con ello, reducir también los riesgos de la sobredosificación y toxicidad relacionadas con las pastas convencionales.
  • Añade un apartado de conclusiones a modo de resumen, otro de agradecimientos e incluye las referencias al final como es habitual.

ARTÍCULO DE EJEMPLO Nº2

“Clinical efficacy of nano-hydroxyapatite in dentin hypersensitivity: A systematic review and meta-analysis”.

Cristiane de Melo Alencar, Brennda Lucy Freitas de Paula, Mariangela Ivette Guanipa Ortiz, Marcela Baraúna Magno, Cecy Martins Silva, Lucianne Cople Maia. Clinical efficacy of nano-hydroxyapatite in dentin hypersensitivity: A systematic review and meta-analysis. Journal of Dentistry, Volume 82, 2019. Pgs 11-21. ISSN 0300-5712. https://doi.org/10.1016/j.jdent.2018.12.014.

  • A pesar de tratarse de un artículo de revisión y no de un informe original de investigación, sigue guardando la estructura IMRAD/IMRYD.
  • Realiza una introducción a la hipersensibilidad dental (objeto del análisis) y la importancia de la misma en cuanto a la calidad de vida de los pacientes.
  • Incluye un apartado de materiales y métodos para explicar cómo se realizó la revisión sistemática: protocolos y registros; estrategias de búsqueda; criterios de elegibilidad y procesos de selección; síntesis de datos, medidas y resultados y, por último, el modo de determinación del grado de calidad de la evidencia.
  • El apartado de resultados detalla en varios subapartados los resultados de la revisión y la descripción de los estudios incluidos en la misma.
  • En la discusión se explica la relevancia de los resultados hallados en la revisión bibliográfica al incluir ésta una gran mayoría de estudios con muy bajo riesgo de sesgo/margen de error y siendo, por tanto, los resultados de gran fiabilidad.
  • Al igual que en el anterior ejemplo, se añade unas conclusiones breves finales, los agradecimientos y las referencias bibliográficas.

REFERENCIAS:

  • Cristiane de Melo Alencar, Brennda Lucy Freitas de Paula, Mariangela Ivette Guanipa Ortiz, Marcela Baraúna Magno, Cecy Martins Silva, Lucianne Cople Maia. Clinical efficacy of nano-hydroxyapatite in dentin hypersensitivity: A systematic review and meta-analysis. Journal of Dentistry, Volume 82, 2019. Pgs 11-21. ISSN 0300-5712. https://doi.org/10.1016/j.jdent.2018.12.014.
  • Sadiasa, A., Jang, D.-W., Nath, S. D., Seo, H. S., Yang, H. M., & Lee, B. T. (2013). Addition of Hydroxyapatite to Toothpaste and Its Effect to Dentin Remineralization. Korean Journal of Materials Research, 23(3),168–176. https://doi.org/10.3740/mrsk.2013.23.3.168

Hérase una vez

Alejandra, Ale, Jana o Dra. Heras. Apelativos distintos para una sola persona. Una sola persona para muchas facetas. Muchos intereses e inquietudes para una sociedad de tradición dicotómica (estudias o trabajas, blanco o negro, derecha o izquierda, sí o no) y de tendencia cada vez más especializada.

Nací libra. Equilibrada y curiosa dicen. Eso me sitúa al centro, muy al centro: justo donde convergen todas las cuestiones e ideas, ahí, es donde (casi siempre) estoy yo. Tengo el puntilloso don de encontrar el lado bueno y malo de todas las cosas, situaciones e incluso de las personas. Quizás por eso soy indecisa y, en un momento dado, todo me puede parecer bien o todo me puede parecer mal.

Este regalo con el que encarné en este mundo lo arrastro como un lastre desde que tengo uso de razón. Desde niña siempre quise ser muchas cosas, aprender de todo y hacerlo todo a la vez. Pasaba de la gimnasia rítmica al fútbol, de lanzar una pelota y dar mil volteretas a darle patadas con mi hermano (o a él) vestida aún con un maillot de colores y purpurina en la cara. Por eso, cuando llegó la hora de elegir carrera tuve mi primer “crash” emocional y fue el destino quien eligió por mí: odontología. Y en odontóloga me convertí. 

Pero la cosa no quedó ahí. Traté de seguir la corriente, me especialicé en Cirugía y Periodoncia y, tras muchos años de tira y afloja con esta profesión en la que siento que no encajo del todo, volví a dos de las poquitas cosas que siempre sentí que eran para mí: escribir y estudiar. Volví a la universidad, pero esta vez de forma virtual porque, obviamente, ante el “estudias o trabajas” no iba a sucumbir. Una buena chica libra como yo jamás quiere elegir y no lo hice.

Y así es como entre “empastes”, implantes y endodoncias, me convertí en profesora con alma de investigadora. Hoy continúo mi camino estudiando sobre todo lo que me apasiona: comunicación, elearning, salud y prevención. Hoy escribo sobre todo lo que sé o sobre todo lo que siento. Soy Alejandra Heras y escribo con nombre propio, con H de historias y, ahora también, de Hérase una vez.