Acerca de

Alejandra, Ale, Jana o Dra. Heras. Apelativos distintos para una sola persona. Una sola persona para muchas facetas. Muchos intereses e inquietudes para una sociedad de tradición dicotómica (estudias o trabajas, blanco o negro, derecha o izquierda, sí o no) y de tendencia cada vez más especializada.

Nací libra. Equilibrada y curiosa dicen. Eso me sitúa al centro, muy al centro: justo donde convergen todas las cuestiones e ideas, ahí, es donde (casi siempre) estoy yo. Tengo el puntilloso don de encontrar el lado bueno y malo de todas las cosas, situaciones e incluso de las personas. Quizás por eso soy indecisa y, en un momento dado, todo me puede parecer bien o todo me puede parecer mal.

Este regalo con el que encarné en este mundo lo arrastro como un lastre desde que tengo uso de razón. Desde niña siempre quise ser muchas cosas, aprender de todo y hacerlo todo a la vez. Pasaba de la gimnasia rítmica al fútbol, de lanzar una pelota y dar mil volteretas a darle patadas con mi hermano (o a él) vestida aún con un maillot de colores y purpurina en la cara. Por eso, cuando llegó la hora de elegir carrera tuve mi primer “crash” emocional y fue el destino quien eligió por mí: odontología. Y en odontóloga me convertí.

Pero la cosa no quedó ahí. Traté de seguir la corriente, me especialicé en Cirugía y Periodoncia y, tras muchos años de tira y afloja con esta profesión en la que siento que no encajo del todo, volví a dos de las poquitas cosas que siempre sentí que eran para mí: escribir y estudiar. Volví a la universidad, pero esta vez de forma virtual porque, obviamente, ante el “estudias o trabajas” no iba a sucumbir. Una buena chica libra como yo jamás quiere elegir. Y no lo hice.

Y así es como entre “empastes”, implantes y endodoncias, me convertí en profesora con alma de investigadora. Hoy continúo mi camino estudiando sobre todo lo que me apasiona: comunicación, elearning, salud y prevención. Hoy escribo sobre todo lo que sé o sobre todo lo que siento. Soy Alejandra Heras y escribo con nombre propio, con H de historias y, ahora también, de Hérase una vez.