USANDO EL FORMATO PÓSTER PARA ACCIONES COTIDIANAS.

Póster creado en Canva.

Siguiendo con el ejemplo usado en la entrada Escribiendo un artículo científico y haciendo algunas correcciones y adaptaciones, presento este ejemplo de póster para explicar de forma resumida todo lo relativo a la higiene bucodental: objetivos, materiales, metodología, resultados y conclusiones del proceso; desde una perspectiva amateur, usando conocimientos a nivel de público general y tratando de evitar tecnicismos propios del ámbito académico o científico.

Lo más difícil de esta tarea es ajustarse al espacio. He de reconocer que ha puesto mi capacidad de síntesis un poco al límite y que me ha llevado un buen rato dejar todo ordenado, simétrico y visualmente atractivo.

En definitiva: el nivel de rigor, exactitud y perfeccionismo requerido por el método científico no se queda únicamente en la documentación, la investigación y la redacción y, cualquier acto de comunicación al respecto (oral y/o visual), debe perseguir los mismos estándares de calidad.

REFERENCIAS:

Póster creado en Canva.

Imágenes libres de derechos de Canva a través de Canva.com y por Freepik para Freepik.es

ACTITUDES POSITIVAS Y NEGATIVAS HACIA LA CIENCIA.

Somos seres humanos y, como tales, somos seres sociales. Un individuo nace, crece y, a medida que lo hace, toma conciencia de la estructura o contexto en el que se desenvuelve. Es lo que llamamos socialización y se da a través de los distintos agentes que toman contacto con las personas a lo largo de la vida: la familia, en primera instancia, y las instituciones (escuela), los amigos, la comunidad y los medios de comunicación, de manera secundaria.

Estos agentes, mediante la enculturación, sirven como un medio para la continuidad social (Dewey, 1916), transmitiendo e imponiendo los elementos culturales, reglas, normas y comportamientos apropiados a los sujetos de una nación o comunidad específica.

La enculturación es un proceso de apropiación cultural y, por lo tanto, los elementos transmitidos mediante ésta están sujetos a modificación por parte del receptor quien, en última instancia y tras recibir influencias (socioeconómicas, políticas y coyunturales), forja su propia personalidad, construye su proceso de toma de decisiones y crea una visión particular sobre todo lo que le rodea.

Según Freire, casi todas las relaciones que mantenemos están sujetas a cierto grado de opresión social que tiende a perpetuarse y transmitirse culturalmente (Freire, 1970). Este autor coincide con Dewey en que la educación no solo está sujeta a influencias propias de la comunidad en la que se da, sino que responde a una globalización cultural, científica, tecnológica y económica. 

Hablamos, pues, de una coexistencia de procesos (enculturación y aculturación) que hará que una determinada sociedad se reproduzca a sí misma en mayor o menor medida y, a la vez, vaya sufriendo cambios.

Por lo tanto, podemos decir que todos los agentes implicados en la educación y la generación y transmisión de conocimientos y conductas están interconectados entre sí y generan un flujo de influencias multidireccional: los adultos sobre los niños, la ciencia y la tecnología sobre la educación y ésta sobre la comunicación y la sociedad que vuelve a influenciar todo lo demás.

¿Y qué tiene que ver esto con la actitud de la población hacia la ciencia? Estos patrones, que son generalizados, son perfectamente extrapolables al ámbito de la cultura científica y, en mi opinión, al hablar sobre los procesos de alfabetización científico-tecnológica no podremos culpabilizar a ninguno de los agentes implicados de forma individual puesto que todos se retroalimentan.

En este sentido, afirmar que es la sociedad la responsable de su propio desconocimiento y que esta ignorancia motiva su falta de interés por la ciencia (modelo de déficit), sin tomar en cuenta a las instituciones y comunidad científica (modelo crítico) ni el contexto social, económico y político en el que se desenvuelven los sujetos (modelos heterogéneos o de apropiación social de la ciencia) y, de la misma manera, presuponer que un alto grado de alfabetización científica implica siempre una mejora de la actitud ante la ciencia, es tremendamente simplista.

De la misma manera que se transmiten valores, normas, tradiciones e incluso gustos (música, gastronomía, moda) e ideologías (racismo, sexismo), lo hacen las actitudes y la predisposición hacia cuestiones tecnológicas y científicas. Podemos encontrarnos entonces con individuos de una misma generación, que han recibido la misma educación y presentan un nivel educativo muy similar y, sin embargo, ya sea por motivos personales, familiares o sociales, su interés manifiesto por aprender y/o comprender sea muy dispar.

Creo que esta es una de las bases de la Comunicación de la Ciencia y de este máster y de otros cursos/especializaciones sobre divulgación: comprender los diferentes agentes que intervienen en la transmisión de la cultura científica para llegar a ultimar las acciones concretas dirigidas desde o hacia cada uno ellos con el fin de mejorar el proceso de alfabetización. Al menos esta es mi motivación para seguir estudiando: salvar el gap existente entre mis pacientes y la sociedad en general, la cultura en materia de prevención y salud bucodental y, yo, como representante de mi comunidad científico-odontológica en particular. Analizar nuestra actitud como especialistas desde una perspectiva constructivista (tal y como propone Dewey), enlazando el conocimiento propio con el de otras disciplinas afines (medicina general, nutrición, fisiología deportiva) y, su vez, conectándolo con los conocimientos e intereses del público, parece ser la vía para conectar conocimiento, actitud y sociedad.

REFERENCIAS

Dewey, J. (1916). Democracia y educación: una introducción a la filosofía de la educación. 6º Edición, 1995. Ediciones Morata.

Freire, P. (1970) Pedagogía del oprimido. New York: Seabury Press.

Lázaro, M. (2009) Cultura científica y participación ciudadana en política socio-ambiental. Tesis Doctoral, UPV/EHU, pp.: 58-87. 

López, J. O. (2008). Paulo Freire y la pedagogía del oprimido. Redalyc.org. Recuperado el 3 de diciembre de 2020 de https://www.redalyc.org/articulo.oa?id=86901005

Niebles Reales, E. (2005). La educación como agente del cambio social en John Dewey. Historia Caribe, núm. 10, pp. 25-33, Universidad del Atlántico Colombia. Recuperado el 3 de diciembre de 2020 de https://www.redalyc.org/pdf/937/93701003.pdf

Photo by Yasin Yusuf on Unsplash.

LO MÁS VIRAL DEL 2020 NO ES EL COVID.

Apasionante el 2020. Aún no existe la peli porque se está escribiendo la historia, pero podríamos decir que ya tenemos el tráiler:

¿Quién no conoce el Coffin Dance? Absolutamente nadie. Por Whatsapp, por Instagram, por Twitter e, incluso, en las televisiones. La versión aquí colgada va camino de los 146 mil millones de visualizaciones. Eso, sin contar los miles de réplicas existentes y los recopilatorios; algunos con 25 millones de visitas.

No ha habido día del confinamiento que no recibiera una nueva versión de los africanos bailando. Una introducción variable en la que siempre se masca la tragedia, la misma música pegadiza que marca un ritmo que va in crescendo y los mismos bailarines portando un ataúd. ¿Versiones? Todas las imaginables: en dibujos animados, con animales, con peleas, con caídas, con face swapping y los rostros de diferentes personajes del gobierno anunciando nuevos datos y estadísticas sobre el Covid

Pero lo cierto, es que pocos conocen el origen real del vídeo que se remonta al 2018 cuando, BBC África, explicaba los costosos y peculiares rituales funerarios de Ghana.

Si puedes imaginarlo, puedes hacerlo. Esas son las bases indispensables para que un elemento se haga viral y, en este caso, tenía todas las papeletas para lograrlo:

  • Formato de vídeo corto: lo que más nos gusta a los internautas.
  • Música pegadiza.
  • Adaptable a cualquier contexto: solo hace falta una bronca, caída o tragedia, que las hay a patadas en la red, y un poquito de creatividad (que también nos sobra).
  • Tono humorístico: ¿a quién no le gusta reír?
  • Timing: en medio de un confinamiento, cuando el aburrimiento y la ociosidad aprietan al máximo y la incertidumbre por la sucesión de noticias tristes hace aún más necesario el punto anterior.
  • Capacidad alta de difusión: gracias al formato corto que lo hace apto para cualquier red social o app de mensajería e incluso adaptable a los famosísimos stories.

El 2020 terminará, el Covid (ojalá pronto) nos dejará, pero no me queda duda alguna de que, el Coffin Dance y sus múltiples y desternillantes variantes, serán un elemento que perdurará.

REFERENCIAS:

BBC News África, (2018). Ghana’s dancing pallbearers. Youtube https://www.youtube.com/watch?v=EroOICwfD3g&feature=youtu.be . Consultado el 30 de noviembre de 2020.

Coffin dance: historia del popular meme del ataúd. La Tercera, 4 de abril de 2020. https://www.latercera.com/culto/2020/04/04/coffin-dance-historia-meme-del-ataud/ . Consultado el 30 de noviembre de 2020.

DigiNeko (2020). Coffin Dance (Official Music Video HD). Yotube. https://www.youtube.com/watch?v=j9V78UbdzWI . Consultado el 30 de noviembre de 2020.

Sanuka´s World (2020). Best of coffin dance meme compilation 2020. Youtube. https://www.youtube.com/watch?v=EccrNNQoTSk . Consultado el 30 de noviembre de 2020.Vicetone & Tony Guy (2016).Astronomía. Spotify. https://open.spotify.com/track/3hWfKBt3n7j1xqIy6LA5ve

Vicetone & Tony Guy (2016).Astronomía. Spotify. https://open.spotify.com/track/3hWfKBt3n7j1xqIy6LA5ve

Photo by Kelly Sikkema on Unsplash