CIENCIA, NO-CIENCIA, ANTICIENCIA Y PSEUDOCIENCIA.

La definición de lo que es ciencia y la demarcación de sus límites ha sido motivo de controversia durante mucho tiempo. Para responder a esta pregunta, la filosofía de la ciencia intentó establecer una serie de criterios definitorios.

En el siglo XVI se construyó una idea básica de ciencia, formulada a partir de los criterios de Francis Bacon, que se entendió como:

  1. Saber objetivo: opuesto al saber subjetivo o metafísico.
  2. Comprobable.
  3. Expuesto de forma lógica, racional y coherente.

Sin embargo, no es hasta el siglo XX con el positivismo lógico y la elaboración de los criterios de demarcación, cuando se empezó a aclarar este asunto.

Para Rudolf Carnap (1936) la delimitación del conocimiento científico pasaba, en un inicio, por la verificación de la verdad o falsedad de los enunciados. Pretendía, de esta forma, diferenciar las proposiciones que son susceptibles de experimentarse de aquellas no lo son, como la metafísica. Más adelante, cambió este verificacionismo por el confirmacionismo: una verificación completa requeriría un número infinito de observaciones y, por lo tanto, solo sería posible confirmar un enunciado progresivamente. La prueba o testeo es el proceso de evaluación mediante el cual confirmamos juicios en la medida en que estos van siendo comprobados. Aunque las proposiciones sólo pueden verificarse en diferentes grados, a menudo son suficientes estas comprobaciones para alcanzar cierto nivel de certeza. Para Carnap, cuantos más enunciados susceptibles de comprobación y más medios de confirmación tiene una teoría, mayor será la posibilidad de que sea confirmada. Este criterio dota a las teorías científicas de más laxitud y empieza a entenderlas en términos comparativos: una teoría será mejor que otra si alcanza un mayor grado de comprobación.

Para Karl Popper (1934), el avance del conocimiento científico no surge únicamente como consecuencia de la verificación y confirmación (como sugerían los positivistas lógicos del Círculo de Viena), sino como resultado de la refutación o falsación para descartar los enunciados que contradicen la experiencia. En su sistema de demarcación los enunciados científicos son:

  1. Sintéticos: explican los mundos posibles sin contradicciones.
  2. Empíricos, no metafísicos.
  3. Testables/evaluables/refutables: debe existir al menos un enunciado lógico y posible deducido a partir del enunciado inicial que pueda demostrarse falso mediante observación empírica.

A través de sus criterios la ciencia se acerca más a la verdad, aunque nunca la alcanza, pues nunca será posible una verdad absoluta. Las teorías falsables serían superiores a las no falsables, sin implicar esto que los enunciados verificados pierdan su función dentro de la ciencia pues aportan significado y utilidad igualmente.

Según Popper, con la falsación se podría distinguir la ciencia de la no-ciencia y, así, poner en evidencia las prácticas que son presentadas como científicas pero no lo son (pseudociencias).

Para Sven Ove Hansson (1996), la pseudociencia no sería únicamente no-ciencia sino que, a parte de no ser ciencia, se desviaría sustancialmente de sus 3 criterios de calidad científicos: fiabilidad, utilidad y usabilidad (facilidad de uso), siendo solo indispensable el incumplimiento del primero para considerar un enunciado como pseudocientífico. Por lo tanto, para Hansson un enunciado es pseudocientífico si tiene falta grave de fiabilidad y no es confiable (criterio de no-fiabilidad) y, además, cumple que:

  • Se refiere a cuestiones demasiado amplias dentro de un dominio científico (criterio de dominio científico).
  • Se formula como una doctrina en la que se crea la impresión de que representa el conocimiento más confiable de su temática (criterio de la doctrina desviada).

De esta manera se hace una clara diferencia entre:

  1. Lo que es ciencia: posee los enunciados más fiables que existen.
  2. Lo que es ciencia no relevante: cumple con el criterio de fiabilidad pero no con el de utilidad y usabilidad. No aporta nada al conocimiento preexistente.
  3. Lo que no es ciencia (y es no-ciencia): que puede ser que no cumpla con ningún criterio del método científico o que, siguiendo el método, cumpla con algunas premisas pero caiga en errores (de manera no intencionada) o sea refutado/falsado (se pruebe como erróneo).
  4. Lo que es fraude científico: es no-ciencia que se hace pasar por ciencia con argumentos o datos falsos de forma intencionada (criterio de pretensión científica). Por desgracia es una práctica más frecuente de lo que parece y hay algunos ejemplos que se han hecho muy famosos.
  5. Lo que es pseudociencia: es no-ciencia que usa enunciados que, sin ser fiables y concisos, se proclama como lo más verdadero y confiable al respecto. El problema de las pseudociencias es de tal magnitud que ha llevado a la creación de asociaciones para luchar contra ellas. Un ejemplo es la APETP (Asociación para Proteger al enfermo de las Terapias Pseudocientíficas) que dispone de una amplia lista publicada de pseudoterapias.
  6. Lo que es anticiencia: sistema de creen­cias abiertamente hostil a la ciencia y que lucha por desplazarla. No solo incluye a los escépticos, sino que también engloba a aquellas pseudociencias que rechazan y se oponen de manera manifiesta a las ciencias oficiales. Un ejemplo de pseudociencia que es a la vez anticiencia es la homeopatía, en tanto que se opone a la medicina.
Mapa de la cultura: Ciencia, No-Ciencia, Anticiencia y Pseudociencia. Fuente: elaboración propia (adaptada de Bunge y Tuñón, 1982).

Con el uso masivo de internet, las redes sociales y los medios de comunicación, el riesgo potencial de diseminación de estas pseudociencias, fraudes y creencias crece exponencialmente. Por ello, es importante dar a conocer entre el público estas diferencias, no solo para evitar la desinformación y las fake-news, sino para salvaguardar la toma de decisiones de los miembros de la sociedad en cuestiones importantes (sanidad, educación, política, economía).

Como broche final y desde mi campo de conocimiento, pondré como ejemplo la odontología biológica o funcional que, si bien tiene premisas que sí son ciencia (promoción de la salud bucodental a través de la prevención con hábitos dietéticos e higiénicos con evidencia científica), también hace reclamos sobre la toxicidad de algunos aspectos prácticos convencionales que son falsos, no han sido demostrados o son muy difícilmente demostrables/refutables por confundirse con manifestaciones clínicas de otras enfermedades o depender de demasiados factores que confluyen a la vez y no se pueden analizar de manera aislada (toxicidad de los fluoruros y los metales).

Esta variante de la odontología hace uso de lo que sí tiene evidencia científica (prevención) y de patologías existentes (fluorosis dental o sistémica, alergias a metales) para captar la atención del público y hacer afirmaciones categóricas, dictaminando que sus técnicas y tratamientos son superiores a la odontología convencional.

Cabe señalar que, en mi opinión, la odontología funcional a pesar de ser considerada pseudoterapia por la APETP, presenta matices científicos y poca probabilidad de representar un riesgo para el paciente por basarse en prácticas bastante conservadoras y diferir en la elección de materiales y métodos y que, a efectos prácticos y éticos, representaría el mismo riesgo que la odontología convencional practicada desde el absolutismo. En este caso mantengo una postura popperiana: no hay certezas absolutas en ciencia y menos aún en sanidad, donde lo que prima es el contexto individual del paciente y lo que puede ser mejor sobre el papel puede no ser lo idóneo en una situación determinada.

REFERENCIAS:

Bunge, M., & Tuñón, A. H. (1982). ¿ Cómo desenmascarar falsos científicos?. Los Cuadernos del Norte: Revista cultural de la Caja de Ahorros de Asturias3(15), 52-69.

Carnap, R. 1936. Testability and meaning. Philosophy of science 3(4): 419-471. https://doi.org/10.1086/286432

Hansson, Sven Ove (2013) “Defining pseudoscience and science”, in M. Pigliucci and M. Boudry (eds.) Philosophy of PseudoscienceReconsidering the demarcation problem. Chicago: Chicago University Press, pp. 61–77.

Popper, K. R. (1991). Conjeturas y refutaciones: el desarrollo del conocimiento científico. Paidós Ibérica.

Photo by Vlad Tchompalov on Unsplash

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