Implicaciones sociales y culturales del e-learning (I)

La implantación masiva de las TICs tiene importantes implicaciones que no solo afectan a las dimensiones tecnológicas y económicas, sino que se relacionan también con cuestiones políticas, sociales y culturales. En este sentido, las TICs crean y construyen una inteligencia colectiva, una información y conocimientos que son continuamente renovados y ampliados, pero también desigualdades que existen y persisten dentro de la sociedad. En el contexto de la Sociedad de la Información y del Conocimiento (SIC), las TICs son elementos que generan preocupación en tanto que pueden ser generadoras de exclusión, pero también de inclusión social.

Para los gobiernos y los responsables políticos y de instituciones de todo el mundo, el acceso y uso de las tecnologías es fuente de controversia porque genera opiniones divididas entre quienes adoptan una posición triunfalista, en la cual las TICs son la solución a todos nuestros males, y quienes advierten de la cara B de estas al analizar en profundidad su componente social y posicionarlas en función de los retos y repercusiones que plantean (Planella et al., 2004).

Una visión inclusiva e integral de lo que supone la incursión de las TICs en nuestras vidas, como la del social e-learning, tiene en cuenta la doble exclusión (social y digital) que puede generar su uso masivo (Larrañeta, 2004, citado por Planella et al., 2004), pero también toma en consideración su necesidad e idoneidad y valora su potencial para transformar la sociedad, integrar a las personas dentro de la SIC a través de una mejor educación y formación y promover la justicia social.

Esta visión social del e-learning promueve la inclusión social y digital, generando estrategias que:

  • Fomentan la equidad entre las personas.
  • Generan oportunidades de aprendizaje a lo largo de toda la vida.
  • Motivan y empoderan a los sujetos para participar socialmente y transformar, tanto su propia vida como la sociedad, a través de un compromiso generado en red, propio de la era digital.
  • Crean sujetos e-learning, con mayor capacidad de liberarse aumentando su nivel de alfabetización(simbólico-social y práctica).
  • Crean valores en la sociedad a través de la educación en la red (Duart, 2000, citado por Planella et al., 2004) y al poner la ciencia y la tecnología al servicio del pueblo (Castell, 2001, por Planella et al., 2004).

La inclusión social ha ido variando en su concepto y análisis y, partiendo de unos inicios que entendían el acceso a la tecnología como un modelo de posesión de dispositivos o como un modelo de conducto, ha conseguido evolucionar hacia un modelo de alfabetismo en el que no solo es necesario tener la posibilidad de acceder a los recursos y conexiones de forma regular, sino que son precisas unas habilidades y capacidades para su uso efectivo. Surgen, pues, relaciones de causalidad entre el poder político, social y económico y el alfabetismo, y relaciones entre este y el desarrollo cognitivo/social, generando diferentes grados y tipos de alfabetismo. En definitiva, se forma una relación iterativa entre recursos y usos de las TICs en la cual, tanto el buen uso como el mal uso, generan círculos viciosos y expansivos de inclusión (en el primer caso) o de exclusión (el segundo) (Warschaver, 1999, citado por Planella et al., 2004).

La evolución de los conceptos de exclusión, inclusión, brecha y división digital, así como de sus causas, es paralela a la evolución de otros conceptos relacionados como el de domesticación o apropiación de la ciencia y la tecnología, utilizados por Silverstone (1996), Winocour (2009) y Sandoval et al. (2019). Estos autores relacionan en uso de las TICs con fenómenos socioculturalesmotivacionales y relacionados con las preferencias y la personalidad, así como la Comisión Europea (2005) lo hace también con la falta de conciencia sobre la importancia de las destrezas digitales, las barreras idomáticas y las diferentes actitudes existentes ante el uso de la tecnología

Surgen corrientes que siguen tomando en cuenta los factores socioeconómicos, en tanto que son los que mayor división generan, pero incluyen el análisis de los componentes motivacionales y hedónicos de la conducta de los individuos como consumidores de TICs (Venkatesh, 2001; Pérez-Fabara et al., 2017) y la brecha digital de segundo orden (Vassilakopoulou et al., 2021) para englobar otros tipos de inclusión-exclusión involuntarios que existen en las sociedades más avanzadas.

Por otro lado, la brecha (de segundo o primer orden) y el alfabetismo digital están íntimamente relacionados con la exclusión-inclusión dentro del mundo laboral y de la sociedad red de la 4ª Revolución Industrial. Los ecosistemas digitales en los que nos vemos inmersos provocan nuevos desafíos para los individuos, obligando a un continuo reciclaje (aprendizaje y desaprendizaje) de conocimientos y competencias para adaptarse a la sociedad VUCA (volátil, incierta, compleja y ambigua) que los convierta en ciudadanos competentes y competitivos (laboralmente) no solo en el presente, sino a lo largo de toda la vida (Escudero-Nahón, 2018; Babaic, 2016; Echeverría Samanes et al., 2018).

Es en este escenario donde el e-learning y el m-learning han de ser capaces de adaptarse y evolucionar para contribuir como elementos de la transformación social.

Implicaciones socioculturales del e-learning. Elaboración propia (2021), basada en Planella et al. (2004).

Referencias:

Babaic, B. (2016, 21 noviembre). Tres razones por las que el modelo educativo debe reinventarse. Propuestas para un nuevo modelo educativo global. Foro Económico Mundial. https://es.weforum.org/agenda/2016/11/propuestas-para-un-nuevo-modelo-educativo-global/

Commission. 2005. e-Inclusion revisited: The Local Dimension of the Information Society SEC (2005) 206. Brussels: European Commission. Recuperado el 7 de abril de 2021 de https://data.consilium.europa.eu/doc/document/ST-6283-2005-INIT/en/pdf

Echeverría Samanes, B., y Martínez Clares, P. (2018). Revolución 4.0, Competencias, Educación y Orientación. Revista Digital de Investigación en Docencia Universitaria12(2), 4–34. https://doi.org/10.19083/ridu.2018.831

Escudero Nahón, A. (2018). Redefinition of “Network learning” in the fourth industrial revolution. Apertura10(1), 149–163. https://doi.org/10.32870/ap.v10n1.1140 

Pérez–Fabara, M. A., & Charro, R. S. (2017). Motivación y esferas del consumidor digital. Revista Publicando4(12 (2)), 269-282. Recuperado el 7 de abril de 2021 de https://revistapublicando.org/revista/index.php/crv/article/view/694/pdf_501 

Planella, A., Rodríguez, I. y Warschaver, M. (2004). Aspectos sociales y cualturales del e-learning. [Recurso de aprendizaje en línea]. UOC P06/M1102/01578Recuperado el 7 de abril de 2021 de https://materials.campus.uoc.edu/cdocent/7_943AO4I2DXULUVC45F.pdf

Sandoval, L. R., & Cabello, R. (2019). Límites a la domesticación: usos obligados, reticencia y austeridad en la apropiación de la telefonía móvil. Dixit31, 82–99. https://doi.org/10.22235/d.vi31.1849 

Vassilakopoulou, P., Hustad, E. Bridging Digital Divides: a Literature Review and Research Agenda for Information Systems Research. Inf Syst Front (2021). https://doi.org/10.1007/s10796-020-10096-3 

Venkatesh, V., & Brown, S. (2001). A Longitudinal Investigation of Personal Computers in Homes: Adoption Determinants and Emerging Challenges. MIS Quarterly,25(1), 71-102. doi:10.2307/3250959 

Photo by Carl Heyerdahl on Unsplash

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