MUJERES, INVESTIGACIÓN Y DIVULGACIÓN.

La situación de la ciencia de la mano de la asturiana Teresa Valdés-Solís.

Hacer ciencia es una cosa y, divulgar sobre ella, es una historia diferente. Si bien es cierto que existe consenso en lo de acercar la ciencia al público y extender la cultura científica, no son tantos los científicos que, además de investigar, sigan este camino de la divulgación.
Teresa Valdés-Solís es como un agua de coco en medio del desierto:
-Investigadora de un campo ajeno a las ciencias con más tirón mediático.
-Divulgadora polifacética.
-Mujer en un medio tradicionalmente copado de hombres.
-Y procedente de una comunidad pequeña como la asturiana.
Ingeniera Química y Doctora en Tecnologías del Medio Ambiente por la Universidad de Oviedo, Teresa, investiga sobre el carbón y los materiales de carbono para el INCAR-CSIC de Asturias. Paralelamente a su labor como investigadora, ejerce la presidencia de la ADCA (Asociación de Divulgación Científica de Asturias) y colabora como divulgadora en la web NAUKAS, además de participar en actividades educativas en colegios y difundir su famoso cacharrismo científico a través de su Twitter y su blog.
Teresa, ¿qué te llevó a la química y al estudio del carbono?
Siempre tuve claro que quería estudiar algo “de ciencias” pero cuando empecé COU, aún no lo tenía decidido del todo. Al final escogí Ingeniería Química porque era una carrera nueva en Asturias, porque las asignaturas eran atractivas y por nuestra profesora de química, Ángeles Riera, de Las Dominicas (Oviedo), que era una absoluta motivación. Cuando tienes una profe a la que le apasiona la materia que enseña, se nota. Fuimos muchas las que acabamos en Química o Ingeniería Química por su influencia.
El carbono llegó después, aunque en realidad siempre de forma un poco colateral. Cuando estaba en 5º conseguí la Beca de introducción a la investigación del CSIC que permitía realizar una estancia de 3 meses en un laboratorio de investigación, con una pequeña ayuda económica. Me propusieron el INCAR para hacer estudios relacionados con la reducción de las emisiones gaseosas en la combustión de carbón y ahí sigo, 20 años después, trabajando en el desarrollo de materiales de interés medioambiental.
Haciendo uso de la aporía del huevo y la gallina, ¿fue primero la científica y luego la divulgadora o se trata de una relación simbiótica desde su inicio?
Primero fue la científica. Luego te das cuenta de que tienes que acomodar el lenguaje técnico para explicar a tus amigas o tu familia a lo que te dedicas y empiezas casi sin querer a hacer divulgación. Cuando yo empecé a trabajar en ciencia se hacía menos divulgación que ahora, de forma más puntual y con formatos más restringidos. Íbamos a algunos colegios o institutos a dar charlas y poco más. Cuando te enfrentas a los chavales es un reto tenerlos atentos 40-50 minutos y tienes que asegurarte de que son capaces de seguir tu discurso. No es sencillo, pero cuando consigues conectar con ellos es fascinante.

Cuando yo empecé a trabajar en ciencia se hacía menos divulgación que ahora, de forma más puntual y con formatos más restringidos.

Ahora procuramos involucrar a los científicos más jóvenes en actividades de divulgación casi desde el principio, y aprendemos muchas cosas de ellos y ellas también.

Y hablando de los jóvenes, según los datos del INE, en el curso 2019-2020, solo un 25% de mujeres se matricularon en Ingenierías frente al resto de ramas en el que las chicas superan el 50%. Como representante de esa minoría femenina en el campo más típicamente masculino, ¿crees que el papel clásico de la mujer como proveedora de servicios y cuidados obedece más a una preferencia biológica o existe una brecha en la visibilidad y representación femenina en la sociedad?
Los datos de mujeres matriculadas en ingenierías son terribles y se han producido retrocesos en esta cifra en algunas de estas titulaciones en la última década o década y media.

No hace falta más que ver los números de rectoras en la universidad española o de presidentas de organismos públicos de investigación. Esa cuota de poder se nos resiste.

Está estudiado que las mujeres tendemos más hacia carreras en las que hay una vertiente de cuidado y, de hecho, muchas de las campañas que se están lanzando venden una ingeniería mucho más amable y social, reforzando esa imagen de que la tecnología puede ayudarnos a cuidar de todos. Los estudios que yo conozco no indican que sean motivos biológicos los que nos hacen sentirnos más cómodas en esta situación, sino motivos sociales y culturales. Seguimos, en gran parte, sujetos a sesgos propios y ajenos, muy metidos dentro de nosotros mismos que nos hace buscar salidas profesionales diferentes. 

Respecto a la brecha en la visibilidad y la representación femenina en nuestra sociedad creo que es clara. Todavía se ven en los medios de comunicación foros y reuniones en las que solo importan las voces masculinas y existe una clara brecha de género en los puestos más prestigiosos de la sociedad y, en concreto, de la ciencia española. No hace falta más que ver los números de rectoras en la universidad española o de presidentas de organismos públicos de investigación. Esa cuota de poder se nos resiste. 
A pesar de ser mujer e interesarme por la ciencia, reconozco que, de primeras, me costaría nombrar de carrerilla a más de 5 científicas y/o filósofas. ¿Cómo llegaste a los 118 nombres propios de tu famosa Tabla Periódica de las Científicas? ¿Es difícil encontrar información fidedigna sobre el papel de la mujer en las ciencias a pesar de encontrarnos en la era de la información?
Claro, a mí me resulta difícil nombrar cinco pintoras, o cinco compositoras. En cuanto empiezas a buscar te topas con un montón de mujeres interesantes en cualquiera de estas disciplinas.

La Tabla Periódica de las Científicas es fruto de varios años de divulgación sobre mujeres en la ciencia.

En el 2011 se celebraba el Año Internacional de la Química y, en mi centro (INCAR), teníamos planificadas algunas actividades para conmemorar el centenario del Premio Nobel de Química de Marie Curie. Pero resultó que también era el Año Internacional de las Mujeres Científicas y decidí añadir al programa que ya teníamos preparado una charla sobre Mujeres Científicas. Empecé a leer cosas para preparar la presentación y…¡Se me fue absolutamente de las manos! Eran tantas que tuve que crear una presentación interactiva en la que unas veces contaba unas biografías y otras veces otras. Así fui conociéndolas y descubriendo biografías fascinantes.
Cuando se me ocurrió meterlas en una tabla periódica tenía ya alrededor de 90 mujeres de las que podía hablar algo. Solo faltaba completar con algunos nombres más, y que no se me quedaran fuera ninguna de las imprescindibles, que para mí eran todas las que habían conseguido un Premio Nobel o un Premio Príncipe/Princesa de Asturias de Investigación. Quería representar todas las épocas, toda la geografía y, por supuesto, a España. Al final tenía más de las que podía meter.
¿Crees que iniciativas como la tuya o la de No More Matildas son la piedra angular para el cambio de paradigma en la representación femenina en la ciencia y en las instituciones?
Bueno, eso son palabras mayores. La verdad es que en los últimos años hay muchas iniciativas que buscan aumentar la visibilidad de la mujer en la ciencia y las iniciativas que son muy visuales tienen importancia porque son fácilmente trasladables al público general o a los centros educativos. Además, mi Tabla Periódica es un material que puede trabajarse desde áreas diferentes y de forma transversal en un amplio intervalo de edades, lo que amplía su repercusión. El No More Matildas lanzado por la Asociación de Mujeres Investigadoras y Tecnólogas ha sido un bombazo precisamente porque cuenta con la colaboración de varias agencias de publicidad y han aprovechado de forma genial los recursos publicitarios para llamar la atención sobre un tema que no era familiar para el público. 
¿Nos amparan las cuotas de género de las políticas de igualdad en este cambio o echan más leña al fuego y contribuyen a desmerecer nuestro talento?
En esto de las cuotas me siento un poco mayor ya… Cuando acabé la carrera era absolutamente anticuotas y pensaba que la igualdad era cuestión de tiempo. Quería que se me valorara por mis méritos y no por ser mujer. Evidentemente, sigo queriendo que se me evalúe por mis méritos y no quiero quitarle el puesto a nadie que se lo merezca más que yo. El problema es que sin cuotas muchas mujeres no tienen la oportunidad de meter la cabeza en puestos de ámbitos muy masculinizados, a pesar de tener méritos suficientes por sí mismas para ocuparlos. Estoy deseando que las cuotas no hagan falta, pero estamos lejos de ese momento.

El problema es que sin cuotas muchas mujeres no tienen la oportunidad de meter la cabeza en puestos de ámbitos muy masculinizados, a pesar de tener méritos suficientes. Estoy deseando que las cuotas no hagan falta, pero estamos lejos de ese momento.

Hace poco hablábamos en Twitter sobre este tema, porque al final entre las divulgadoras a veces nos entra la duda de si nos llaman porque les gusta cómo comunicamos o porque tienen que rellenar una casilla. Yo sostengo que puedes dudar sobre los motivos la primera vez pero que la segunda ya te llaman sabiendo lo que haces. Y Laura Morrón, que es una fantástica divulgadora, lo resumía en una frase genial: “Ya no pienso que me han escogido por ser mujer sino porque han hecho un esfuerzo por ser justos y han elegido mujeres de la misma categoría que los hombres escogidos. Si no hiciesen ese esfuerzo no me hubieran cogido por ser mujer“.

Con las recientes elecciones de EE. UU. y el nombramiento de Kamala Harris como vicepresidenta han surgido ciertas polémicas en torno a la figura de la mujer que es a la vez madre y científica. Roni Wright relata para El País la importancia de la victoria de Harris y el tributo que hace a su madre, investigadora biomédica, para la comunidad de madres científicas que hacen auténticos malabarismos para la conciliación familiar y laboral. ¿Crees que relatos de este tipo ayudan a fomentar el papel de la mujer en la ciencia o más bien desalientan esas jornadas maratonianas y los sacrificios personales y familiares?
Es una cuestión muy interesante. Creo que en el siglo XXI la ciencia no puede estar sustentada en sacrificios personales, en dedicarle noches, fines de semana y muchas más horas al día de aquellas por las que recibimos un salario. Tenemos que superar el discurso de la ciencia vocacional en el que parece que vale todo: tener a investigadores senior en condiciones precarias, maltratar a los junior y tenerles pendientes de convocatorias que se retrasan y en situaciones de cierta indefensión, trabajando a pesar de no tener beca o contrato que les cubra mientras esperan esas resoluciones. Es una ciencia basada en la productividad a cualquier precio, no comparable con la situación en los países de nuestro entorno.

Creo que en el siglo XXI la ciencia no puede estar sustentada en sacrificios personales.Tenemos que superar el discurso de la ciencia vocacional en el que parece que vale todo.

Yo me pongo en la situación de los jóvenes doctores y no tengo claro de que en esas circunstancias la ciencia fuese mi opción. También pienso que el abandono de las mujeres en las etapas postdoc iniciales esta muy condicionada por esta inseguridad. Todos queremos pensar a medio/largo plazo qué va a ser de nosotros, si queremos o no ser madres/padres, qué alternativas de futuro se nos plantean y, en España, esa situación es especialmente desfavorable para las mujeres.

¿En algún momento has sentido que tu papel como científica tocaba techo o chocaba frontalmente con tu papel de madre?
Yo he tomado decisiones (como las tomamos todos), que sé que puede que no me favorezcan en el progreso profesional de mi carrera, como es, por ejemplo, apostar fuerte por la divulgación. Es probable que eso me penalice en mis posibilidades de ascenso, pero soy mucho más feliz incluyendo estas actividades. Como madre, tengo que decir que tengo un apoyo familiar enorme, encabezado por mi marido, que es de los pocos que han pedido una reducción de jornada por cuidado de menores. Eso me facilita poder viajar o poder realizar actividades fuera de los horarios normales de trabajo.  
Sin duda, el papel del hombre es esencial en la cuestión de la conciliación familiar y la carrera científica pero, por otro lado, ¿puede tener relación con el ritmo vertiginoso que se le ha impuesto a la ciencia? La cultura reciente de “publicar o morir” lleva a la publicación anual de más de 2 millones y medio de artículos al año. ¿Crees que este ritmo crece acorde a las necesidades de la sociedad? ¿Se está sacrificando la calidad por la cantidad como dicen los impulsores de la Slow Science
¡Buf! De las publicaciones podríamos hablar largo y tendido. Se publica muchísimo, pero hay mucha paja y muchos resultados casi irrelevantes que se publican con profusión de datos. Por ejemplo, en el campo de los materiales hay trabajos en los que se fabrica un material cambiando cualquier cosa minúscula en el procedimiento y luego se publica poniendo un montón de resultados redundantes sobre las técnicas de caracterización empleadas. La información adicional que aportan puede ser prácticamente nula. Sí, estoy de acuerdo en que se está sacrificando la calidad por la cantidad y a esto también juegan las revistas científicas.
El pasado año, con la aparición de un nuevo virus, puede ser un ejemplo de ello. Parece razonable que se multipliquen los estudios pero ¿se está usando la coletilla “covid-19” para conseguir la financiación que no llegaba antes del virus?

Necesitamos un sistema de financiación que se piense a largo plazo y en el que quepa toda la ciencia de calidad, independientemente de las modas del momento.

Sin duda, pero lo cierto es que no es nada nuevo. Antes pasamos por los prefijos bio o nano para los materiales y, en el caso del carbono, por meter grafeno a la fuerza en los proyectos porque eso facilitaba la concesión de fondos. La verdad es que no deja de ser triste, necesitamos un sistema de financiación de la ciencia que se piense a largo plazo y en el que quepa toda la ciencia de calidad independientemente de las modas del momento.

Teresa Valdés-Solís: Reflejos de Realidad. Charla TEDxGijón (2020). Fuente: Youtube.

REFERENCIAS:

ADCA. (2018). Asociación de Divulgación Científica de Asturias. https://adcastur.wordpress.com

INCAR. (2021). Instituto de Ciencia y Tecnología del Carbono. https://www.incar.csic.es

INE. (2019–2020). Graduados según nivel educativo. Pruebas de acceso a la universidad. Estudiantes matriculados en educación universitaria. https://www.ine.es/ss/Satellite?L=es_ES&c=INESeccion_C&cid=1259925481211&p=1254735110672&pagename=ProductosYServicios%2FPYSLayout¶m3=1259926137287

NAUKAS. (2018). Teresa Valdés-Solís, autor en Naukas. https://naukas.com/author/teresavaldes/

No More Matildas. https://www.nomorematildas.com

Salom, M. S. (2019, 5 mayo). La ciencia necesita tiempo para pensar: el movimiento que quiere acabar con la cultura de “publicar o morir”. The Conversation. https://theconversation.com/la-ciencia-necesita-tiempo-para-pensar-el-movimiento-que-quiere-acabar-con-la-cultura-de-publicar-o-morir-116367

TEDx Talks. (2020, 19 marzo). Reflejos de realidad | Teresa Valdés-Solís | TEDxGijon. YouTube. https://www.youtube.com/watch?v=xz55LOFGfng

Twitter. (2021). Laura Morrón (@lauramorron). https://twitter.com/lauramorron

Twitter. (2021). Teresa Valdés-Solís (@tvaldessolis). https://twitter.com/tvaldessolis

Valdés-Solís, T. (2021). Ciencia y presencia Ciencia, divulgación, carbón, energía y otros temas que me interesan desde mi único punto de vista. Blogspot. https://cienciaypresencia.blogspot.com

Valdés-Solís, T. (2018, 29 noviembre). La Tabla Periódica de las Científicas. Naukas. https://naukas.com/2018/11/23/la-tabla-periodica-de-las-cientificas/

Wright, R. (2021, 19 enero). Por qué la victoria de Kamala Harris también es una victoria para las madres científicas. EL PA͍S. https://elpais.com/ciencia/2021-01-19/por-que-la-victoria-de-kamala-harris-tambien-es-una-victoria-para-las-madres-cientificas.html

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